Después de dos años de ausencia, la carrera de obstáculos por excelencia regresó a Pontevedra. Durante toda la tarde de este sábado, cientos de participantes corrieron, saltaron, reptaron, nadaron y sufrieron para completar los once kilómetros de recorridos plagados de trampas. Ganar no era lo importante, el verdadero triunfo en cruzar la línea de meta y haber pasado un buen rato en compañía de amigos, familiares o compañeros de equipo.
Aun así, la Gladiator Race es una carrera competitiva y los primeros en completar el recorrido en categoría élite fueron Adrián López, en el cuadro masculino; y Sara Rodal, en el femenino.
No solo completaron el recorrido, que partía desde la Illa das Esculturas para dirigerse luego por el margen izquierdo del Lérez hacia el Puente de las Palabras y recorrer todo el parque del mirador de Monte Porreiro, bajar hacia la playa fluvial, al parque de Tafisa y regreso hacia la illa das Esculturas; más rápido que nadie, también lograron sortear todos los obstáculos, la mayoría consistentes en escalar paredes, saltar por encima de tubos, trepar por cuerdas o redes, aunque también hubo que pasar debajo de numerosos obstáculos como los camiones cedidos por el ejército o cruzar el río corriendo sobre inestables colchonetas.
Con los más rápidos ya en la línea de meta, el resto de los participantes, cerca de 2.000, fueron tomando la salida de forma escalonada. El primer contingente partió a las 16 horas y en intervalos de veinte minutos fueron iniciando la prueba más corredores hasta pasadas las 7 de la tarde. Durante el recorrido, las caras de los participantes reflejaban sufrimiento, pero ya en la línea de meta después del merecido avituallamiento, los rostros eran de satisfacción y los abrazos entre los integrantes de cada equipo, incontables.