Noia, en la provincia de A Coruña, no llega a los 15.000 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística, pero su equipo de fútbol sala está revolucionando el panorama nacional en su primer año en la máxima categoría.
Si ya su ascenso a Primera fue un logro mayúsculo, el Noia Portus Apostoli es tercero en la clasificación después de seis jornadas sólo superado por el Palma Futsal y por el Fútbol Club Barcelona, todo un campeón de Europa que visitará la cancha de los gallegos este próximo fin de semana (sábado 5, 17.00 horas). Antes de que eso suceda uno de los responsables del 'milagro' noiés ateniende a PontevedraViva. No es otro que Adrián González, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en el campus de la Boa Vila y miembro hace no mucho del equipo técnico de equipos como el Pontevedra Club de Fútbol y el Poio Pescamar.
Ahora, tras una experienca gratificante en África, es el encargado de la preparación física del Noia, tal y como él mismo explica "un proyecto de gente joven, con mucho inconformismo, mucha pasión, mucha humildad. Es verdad que competimos ante equipos que a priori son técnica y físicamente superiores a nosotros, pero nosotros jugamos con nuestras armas, intentando luchar y competir".
Alejado de la presión vivida en plazas como la del Pontevedra, en Noia "el objetivo del club no es otro que disfrutar cada día, lejos de cada semana o cada partido. Disfrutar de todos los entrenamientos, de cada día". Por eso la visita del Barcelona se vive de manera especial. "Es el actual campeón de Europa, uno de los mejores si no el mejor equipo del Mundo, con un presupuesto que es a alo mejor 20 veces más grande que el nuestro, unos medios que son infinitamente superiores a los nuestros pero nosotros tenemos mucha confianza en nuestro trabajo diario e intentar sacar lo más positivo posible", asegura sobre un encuentro que ha colgado el cartel de 'no hay billetes'.
Adrián no piensa ahora mismo en otra cosa que no sea su trabajo en la gran revelación de la temporada en la Liga Nacional de Fútbol Sala, un club en el que ya fue jugador hace años. "Estoy super centrado en mi equipo y no pienso en nada más que no sea eso y mi familia", asegura, aunque es inevitable mirar hacia atrás para seguir de cerca a los clubes en los que ha trabajado. "Yo soy del Poio Pescamar, soy del Pontevedra, soy del Arenteiro... Tengo un par de alegrías y poco de tristeza por el Pontevedra, pero yo creo que va a ir para arriba al 100%", defiende el que fue miembro de su equipo técnico durante tres años.
El último de ellos fue el curso marcado por la pandemia, primero con Jesús Ramos como primer entrenador y después de la mano de Luisito, una experiencia "de la que aprendí mucho" y a la que guarda especial cariño. También con alguna espina clavada, "la más grande es no haber vivido más partidos con la afición de Pasarón. El último contra el Oviedo que nos salvamos 3-0 en casa hubo un ambiente muy bueno pero lejos de lo que es Pasarón y el empuje que tiene", rememora.
En la actualidad desde fuera intenta ver "todos los partidos que puedo", y también se mantiene en contacto con jugadores y gente del club granate. Tanto es así que analiza su situación defendiendo que "me encanta cómo empezaron la temporada, cómo juegan y la identidad del equipo. Si que es verdad que los resultados no están viniendo de cara pero hay que tener paciencia, aunque sea algo que no se tiene mucho en Pontevedra, porque el año pasado se empezó mal, hubo un cambio de chip y se empezó a ganar todo". Un consejo de un profesional que dejó la puerta abierta a su salida de Pasarón. Quién sabe si para volver algún día.