Celia Cerviño, de la pista de tenis al frontón del edificio de Hacienda

Pontevedra
07 de mayo 2020

La tenista pontevedresa, ante la imposibilidad de ejercitarse como acostumbra en las pistas del Club de Tenis, lo hace estos días aprovechando los recursos que le ofrece la ciudad, como la gran pared de la antigua sede de Hacienda en la céntrica Rúa Pasantería, un lugar que la ha visto jugar "desde que tenía 8 años"

Celia Cerviño entrenando contra la pared de la antigua sede de Hacienda Mónica Patxot

La alerta sanitaria del coronavirus ha obligado a muchos deportistas a tirar de imaginación para seguir ejercitándose, o a volver a sus orígenes, como es el caso de Celia Cerviño.

Quien conoce bien a esta joven pontevedresa, que intenta progresar en el circuito internacional de tenis, la ha visto desde niña pegada a una raqueta en plena Praza da Ferrería. Ahora, cuando las medidas de restricción han empezado a aflojarse sobre todo para deportistas, ha regresado a esos años de felicidad jugando al tenis en los ratos libres contra una pared. Y es que Celia dentro de su plan de preparación de estos días incluye sesión diaria, si el clima lo permite, de peloteo contra la fachada lateral de la antigua sede de Hacienda, en la céntrica Rúa Pasantería.

"Llevo haciendo esto desde que tenía 8 años", reconoce sobre un ejercicio que realiza "sobre todo para la distancia de golpeo con la pelota, que es lo que más se pierde, el timing, darle justo en el sitio en el que tienes que darle, y eso el frontón me lo da".

Aunque "no lo hago por tiempo", suele estar una media hora dando raquetazos ante la mirada de los que por allí pasan y que a veces le hacen parar, ya que estos días "al ir a las 20:00 que se junta todo el mundo al salir", explica.

El parón competitivo le ha llegado a Celia Cerviño en una temporada importante a nivel personal, ya que era la primera que iba a dedicar por completo al tenis profesional una vez terminada su formación universitaria en Estados Unidos. "Obviamente el parón no me gusta nada porque me había preparado mucho y teníamos muy claro cómo iba a ir la temporada", señala, pero no es algo que le haga perder la sonrisa.

De hecho es capaz incluso de verle aspectos positivos, ya que "me da tiempo para trabajar cosas que no le había dedicado quizás tanto tiempo, y también creo que me va a ayudar a nivel de competición una vez que se vuelva, porque ahora es muy importante ver la gente que ha sido suficientemente disciplinada y en eso creo que tengo ventaja sobre mucha gente", defiende.

Desde el puesto 848 del ránking WTA, Celia sigue soñando con poder jugar en grandes escenarios, y se aplica conciencia para lograrlo algún día de la mano de su equipo de trabajo. "Tengo unas ganas inmensas de volver a pista", reconoce, y también de volver a competir, aunque eso será otro paso. Primero, cuando la evolución de la pandemia lo permita, volverá a ejercitarse en las pistas del Club de Tenis Pontevedra, pensando en los torneos que, tarde o temprano, volverán a disputarse. Cuando así sea, ella estará preparada.