Partido grande entre dos equipos de los grandes (puede que los más grandes de la categoría). Se notaba en el ambiente desde antes de comenzar el partido. Las gradas del Pabellón Municipal pontevedrés registraban una entrada de las de antes. El Teucro había hecho un llamamiento a su afición y ésta respondió. Y lo visto en la pista no defraudó, especialmente el partidazo del conjunto azul, que bordó una memorable segunda parte para dejar el ascenso muy, muy cerca.
La primera parte fue muy disputada, con las defensas imponiéndose a los ataques, con dos grandes porteros aportando paradas importantes y de mucho mérito. La diferencia la marcó el acierto en ataque. Mientras los pucelanos tenían a un Fernando Hernández absolutamente imparable a sus 42 años, con un acierto total en sus lanzamientos (7 goles de 7 intentos en los primeros 30 minutos), el Teucro falló balones fáciles, especialmente tres contraataques en la recta final del primer tiempo, que acabaron en la madera del portal visitante.
Esa fue la clave de la ventaja de tres goles (llegaron a ser cuatro) con que el Atlético Valladolid se marchó al descanso. Esa y un parcial favorable de 1-5, entre el minuto 9 y el 19, que cambiaron el signo del marcador, hasta entonces favorable al cuadro azul, que de mandar 6-3 se veía abajo 7-8, tras pedir el técnico visitante un oportuno tiempo muerto.
Quedaba la segunda mitad y la esperanza de que al calor de una afición entregada, que no dejó de empujar a los suyos, los de Quique Domínguez afinasen la puntería, al mismo tiempo que subiesen un punto en su intensidad defensiva.
Y lo consiguieron. Ambas cosas. Lo que hizo el Teucro en los segundos treinta minutos de partido está al alcance de muy pocos, incluso de algunos equipos de Liga Asobal. Rozando la perfección en defensa hasta dejar sin opciones de lanzamiento a un gran rival, pulieron errores en ataque, jugando con serenidad y acierto. Corriendo cuando se podía y era necesario, realizando jugadas largas, con paciencia, en el momento justo.
Las diferencias pronto se quedaron en nada. Carlos García empataba por primera vez (16-16) en el minuto 39. El Teucro había pisado el acelerador y empujado por un público entregado, ya no había manera de frenarlo.
La defensa de Adrián Pumar sobre Fernando Hernández taponó la vía de agua que suponía el veterano internacional, al que incluso Iago Gómez paraba un penalti. Atlético Valladolid se mantenía ahora amparado en el dinamismo de Roberto Pérez, hasta que Edu Moledo, y principalmente Dani Hernández, que se echó el equipo a sus espaldas, marcaron diferencias.
Víctor Rodríguez ponía el Teucro por delante, después de muchos minutos (18-17), minuto 43. García Pichel, Dani Hernández y Edu Moledo ampliaban la renta a tres (24-21) a falta de cinco minutos. Y de nuevo Dani Hernández ponía la puntilla (25-21) a falta de cuatro minutos, que transcurrieron en medio de una fiesta en la grada, con el público jaleando a los suyos. No eran dos puntos más, eran dos puntos con aroma a un ascenso un poquito más próximo.
SD TEUCRO (26): Ricardo Amérigo; García Pichel (4), Víctor Rodríguez (2), Gonzalo Carró, Carlos García (5, 4 de penalti), Dani Hernández (7, 1 de penalti), Edu Moledo (6) -siete inicial-, Iago Gómez (p.s.); Carlos Pombo, Anxo Otero, David Chapela, Adrián Pumar, Marcos Dorado, Iván Fernández (1, de penalti), Borja Pedreira (1) y José Carlos Ameijeiras.
ATLÿTICO VALLADOLID (23): César Pérez; De La Rubia (2, 1 de penalti), Daniel Pérez (1), Fernando Hernández (8, 2 de penalti), Julián Rasero (3), Roberto Pérez (6), Gonzalo Matías (3) -siete inicial-, Rey Enrique (p.s.); Miguel Lacasa, Roberto Turrado, Delgado Ávila, Quintanilla, Raúl Álvarez y Alejandro Egea.
Árbitros: Jordi Ausas Busquets y Miquel Florenza Virgili (Cataluña). Excluyeron por dos minutos a Marcos Dorado, Borja Pedreira (2) y Dani Hernández, por el Teucro, y a Julián Rasero, Fernando Hernández y Daniel Pérez, por el Atlético Valladolid.
Marcador (cada cinco minutos): 3-2, 6-4, 7-6, 7-8, 9-11, 10-13 (descanso), 13-14, 16-16, 18-17, 20-19, 23-21 y 26-23 (final).
Incidencias: Pabellón Municipal de los Deportes (Pontevedra). Unos 2.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente de aviación ocurrido en los Alpes.