El técnico del Pontevedra Club de Fútbol, Rubén Domínguez, valoró el enfrentamiento frente al Guadalajara como un "partido espeso en el que no tuvimos mucha fluidez" y en el que, para colmo "con muy poquito nos pusimos por detrás y nos tocó remar".
A pesar de controlar la segunda parte, el entrenador reconoció que "no acabamos de generar todas las ocasiones que nos gustaría" y destacó que el acortamiento de la plantilla complicó los cambios durante el partido.
Rubén comentó la situación de algunos jugadores como "Miki y Luisao, que nos piden el cambio". En este sentido, subrayó que "hay que también tener mucho cuidado, porque tenemos tres partidos esta semana y había riesgo de que algún jugador cayera", y aprovechó para señalar la responsabilidad que deben asumir jugadores como Expósito, Nico Conesa o Denia, "que van a tener también su oportunidad en la Copa".
Sobre el desarrollo del encuentro, Domínguez explicó que "ellos están jugando últimamente con una especie de 4-4-2 defendiendo y metieron uno más por dentro y hundían a sus extremos", lo que dificultó desequilibrar el partido pese al control que tenían.
Sobre el gol encajado, apuntó que "hay que ser mucho más exigentes con el tema de que no nos hagan gol con tan poquito, porque vemos lo que cuesta hacer un gol en esta categoría y hoy, pues otra vez, con muy poquito nos hacen gol y hay que remar".
Finalmente, destacó el esfuerzo y compromiso del equipo en condiciones complicadas como el estado del terreno de juego, que "estaba muy pesado. Hemos hecho un esfuerzo grande y no me cansaré de decir que es un equipo muy honrado, que no se deja nada dentro".
Ahora, "nos toca un momento en el que la plantilla la tenemos un poquito acortada, pero hay que morir con los que somos y puntuar, ganar, puntuar, ganar" y tratar de superar, dentro de tres días, la eliminatoria de Copa contra el Eibar.