La Asociación Veciñal Estriceres de Lourizán reitera su malestar por la falta de soluciones efectivas al grave problema del tráfico pesado que atraviesa diariamente la parroquia pontevedresa.
Según denuncian, aproximadamente 600 camiones circulan a diario por la carretera PO-546, antigua carretera de Marín, provocando importantes molestias a los residentes.
La última reunión entre los representantes vecinales y la Axencia Galega de Infraestruturas se celebró el 24 de septiembre de 2021, sin que desde entonces se hayan producido avances significativos. "Llevamos años recogiendo directamente del vecindario sus quejas y demandas", señalan desde la asociación.
Entre otros problemas destacan los vertidos de viruta, las vibraciones que causan grietas en las viviendas y el ruido constante desde primeras horas de la mañana.
Los vecinos consideran "superficiales e insuficientes" las medidas adoptadas hasta el momento por la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade, que se limitaron a la instalación de una glorieta de 32 metros de diámetro en la iglesia de Lourizán y a la colocación de badenes en los pasos de peatones.
"No se ha tomado ninguna medida efectiva para limitar el paso de vehículos pesados en el tramo más urbano, desde la rotonda de Os Praceres hasta la entrada de ENCE", lamentan.
La asociación cuestiona también la actitud "pasiva" de los representantes de la Axencia Galega de Infraestruturas y de la propia consellería ante una problemática "que afecta gravemente" a la parroquia. Además, manifiestan su decepción con el Concello de Pontevedra, al que acusan de actuar como "mero observador" sin tomar medidas concretas respecto al futuro del tráfico en la PO-546 cuando pase a su jurisdicción.
Desde Estriceres reafirman su compromiso de seguir defendiendo la eliminación del tráfico pesado en esta carretera, al considerar que es "una prioridad para garantizar la seguridad, la salud y el bienestar" de todo el vecindario de Lourizán.