Los paseantes que aprovecharon esta tarde de sol y se acercaron hasta la playa de Lourido se vieron sorprendidos por la presencia en el arenal del cadáver de un perro que había sido arrastrado por la marea. Su estado de descomposición era avanzado pero, según comentaron miembros de la Policía autonómica, parecía tratarse de un galgo de poca edad.
Una particular que se encontraba por la zona llamó al Servicio de emerxencias del 112 y hasta la zona se desplazaron dos agentes de la Policía autonómica que intentaron identificar al animal pasándole el lector del microchip. Sin embargo, el intento resultó infructuoso y señalaron que o el perro carecía del chip identificativo o éste se había deshecho al haber permanecido durante tiempo en el agua. Hasta la zona se acercaron miembros de Protección Civil de Poio que recogieron el cadáver del animal y comentaron a las personas que se encontraban allí que mañana sería incinerado.
Según testigos presenciales, el galgo tenía toda la dentadura pero se notaba que había fallecido en una posición de defensa. Además, las patas se encontraban muy "comidas" y dañadas. Uno de los agentes de la Policía autonómica afirmó que, recientemente, en el caso del cadáver de otro perro aparecido en Aguete había podido comprobar cómo las heridas habían sido realizadas a propósito y por pura diversión.
Desde los colectivos de defensa de animales se viene denunciando la proliferación, en las últimas semanas, de casos de maltrato hacia mascotas.