El feminismo vuelve a salir a la calle en Pontevedra contra el crimen machista de María Magdalena en Porriño

Pontevedra
20 de junio 2018

A María Magdalena la muerte le llegó en forma de tres tiros y de machismo. Su marido no aceptó la separación y, antes que verla libre o lejos de él, decidió acabar con su vida. Ocurrió el lunes y este miércoles decenas de personas quisieron recordarla y gritar contra el machismo ante la Audiencia

Concentración contra la violencia machista ante la Audiencia tras el crimen de Porriño Mónica Patxot

A María Magdalena Moreira Alonso la muerte le llegó en forma de tres tiros y de machismo. Su marido, Tomás Romero Iglesias, no aceptó la separación que se iba a materializar ese mismo día y, antes que verla libre o lejos de él, decidió acabar con su vida. Cogió la escopeta para la que tenía licencia y le disparó tres veces. Después, se mató de un tiro a muy poca distancia de ella. Los dos estaban tendidos en el suelo del garaje cuando llegó su hijo y, con 27 años y ya huérfano, se convirtió en una nueva víctima de la violencia machista al ver el resultado en los dos cadáveres. 

Para que la trágica muerte de María Magdalena no quede en el olvido y para intentar que no se repitan las violencias que la llevaron a engrosar EL cada vez más numeroso listado de víctimas de la violencia de género en España, mujeres y hombres feministas volvieron a salir a la calle en Pontevedra este miércoles. 

Poco más de 48 horas después del primer crimen machista del año en Galicia, varias decenas de personas se volvieron a encontrar en el lugar habitual de condena del machismo y el patriarcado, la plaza ubicada ante la Audiencia Provincial de Pontevedra y volvieron a gritar: "No estamos todos, faltan las muertas". 

El Colectivo Feminista de Pontevedra, sindicatos como CIG, políticos de PSOE, BNG o Marea Pontevedra y personas al margen de siglas se unieron para recordar a María Magdalena y a su verdugo, que dejó una nota reconociendo su responsabilidad y pidiendo perdón a los dos hijos a los que con una misma escopeta le arrebató a su padre y su madre. Los recordaron a los dos y tuvieron un recuerdo a todos los feminicidios, de los que insisten en que ya son "una epidemia"

Este crimen registrado este lunes en una parroquia de Porriño estuvo muy presente, pero también datos como los dados a conocer recientemente por la ONU: la mitad de todas las mujeres muertas en el mundo son asesinadas por su pareja o ex pareja y una cada dos mujeres es asesinada por algún conocido que decía amarla. 

Los manifestantes reclamaron en un manifiesto que es urgente que se abran discusiones sobre la problemática de género en las escuelas y preciso que se aborde desde edades tempranas la violencia de género, que se combatan los estereotipos, que se cuestione el poder, las relaciones desiguales, la violencia machista y que se hable de las opresiones, de los privilegios de género y de educación sexual.  

"Nos queremos vivas", volvieron a gritar, acompañadas de carteles que gritan a su vez que "estamos en la calle porque el machismo mata" y piden "el machismo mata, no seas cómplice". Todo para visiblizar su rechazo a una situación "insostenible" y que la sociedad entienda "que no le pertenecemos a nadie". Y que después de María Magdalena puede venir cualquiera, una hija, una madre, una vecina, una compañera de trabajo, una sobrina, una amiga. Cualquiera, tan sólo por el hecho de ser mujer.