Vilagarcía ha vuelto a celebrar este martes su tradicional Fiesta del Agua. Después de dos años ausente por la pandemia, la sequía fue la que ha condicionado el regreso de un festejo que volvió a reunir desde altas horas de la madrugada a centenares de personas bailando y celebrando bajo los cubos de agua que, como marca la tradición, lanzaban los vecinos desde sus balcones.
Ni la intensa lluvia caída por la noche y tras la salida del sol, ni las restricciones municipales al consumo de agua espantaron a los asistentes a una de las citas ineludibles de las fiestas estivales en Galicia.
Por parte del Concello, para evitar que se derroche más agua de la necesaria, decretaron el vaciado de las fuentes y el corte de todas las tomas de agua de las calles. Aun así, fueron numerosas las voces, sobre todo en redes sociales, que criticaron la organización de esta fiesta en medio de una alerta por sequía.
La conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, se refirió también a esta celebración para criticar el "uso lúdico" del agua. En este sentido, insistió en que, a pesar de las lluvias de las últimas horas, el número de concellos con restricciones por la sequía aumentará y pide a la ciudadanía utilizar el agua para "lo imprescindible".
La encargada de lanzar el primer cubo de agua fue la baloncestista vilagarciana del AD Cortegada, Sara Gómez. La deportista leyó, desde lo alto de una grúa, el pregón que dio por inaugurada la Fiesta del Agua.