Dos de los cinco vecinos del poblado de O Vao de Abaixo, en Poio, detenidos este miércoles en la última redada de la Guardia Civil en el asentamiento chabolista han sido enviados al centro penitenciario de A Lama.
Los cinco arrestados, dos hombres y tres mujeres, pasaron a disposición judicial a primera hora de la mañana de este jueves en los juzgados de A Parda y, tras varias horas en el Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra, se decretó el ingreso en prisión de dos de ellos y la puesta en libertad de los tres restantes, a los que sí se mantiene su calidad de investigados.
La incursión de la Guardia Civil en O Vao de este miércoles se produjo mes y medio después de la última macro redada, que se había cerrado con la detención de 26 personas y el ingreso en prisión de los cabecillas de cuatro clanes dedicados a la venta de droga al menudeo en O Vao de Abaixo. Es, en realidad, una continuación de aquella operación, que se había bautizado como Clavao.
Con el ingreso en prisión provisional de dos personas este jueves en esta nueva fase del operativo, se elevan a doce el total de arrestados de la operación Clavao privados de libertad, entre ellos, los cabecillas de cuatro clanes asentados en este poblado de Poio. Entre los clanes desmantelados están el clan de La Coneja, el de la Magdalena y el de la Joaquina.
El operativo de esta semana contó con la coordinación, de nuevo, del Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra y la Fiscalía Antidroga y supuso el registro de dos domicilios y una chabola, en las que fueron intervenidas 85 papelinas de sustancia estupefaciente (heroína y cocaína) ya dispuestas para la venta y una báscula de precisión de las habitualmente utilizadas para pesar drogas para su venta al menudeo.
Además, los agentes de la Guardia Civil intervinieron en los domicilios de los detenidos 675 euros en efectivo e incautaron un vehículo.
La operación Clavao está considerada todo un éxito porque, por primera vez, se pudo acreditar que las personas que se dedican al trapicheo de drogas en esa zona funcionan como un conjunto y no como entes aislados. Así, permitió la desarticulación de cuatro clanes que presuntamente se dedicaban al tráfico de drogas y que se repartían el trabajo por turnos. Un clan realizaba las ventas durante una semana mientras los otros se mantenían inactivos y así iban sustituyéndose.