La comitiva del Revitaliza conoce las dificultades de implantar el sistema 'Puerta a puerta' de recogida de residuos

Pontevedra
26 de mayo 2022

El ayuntamiento de  Argentona explicó su recibo basado en el pago por generación: el vecindario debe comprar bolsas ‘oficiales’ para tirar la fracción resto y reciclar o pagar sanciones con horas de trabajo a la comunidad

Bolsas para la fracción resto Deputación de Pontevedra

La última jornada del viaje Revitaliza a Cataluña estuvo centrada no solo en los beneficios claros que supone el sistema Puerta a Puerta (PaP) de recogida de residuos para conseguir las tasas de reciclaje obligadas por la Unión Europea.

Los responsables políticos y técnicos de los ayuntamientos de Barcelona, Lleida, Argentona y de la comarca del Segrià también pusieron hoy sobre la mesa de manera transparente las dificultades a las que hay que hacer frente y hicieron un llamamiento a la "valentía política" de los gobiernos locales pontevedreses para la implantación: el PaP es inicialmente más caro que poner contenedores en la calle y además se precisa una complicidad de la ciudadanía que inicialmente es resistente al cambio.

"Pasar al sistema PaP no es un paseo. Hay reticencia social porque los cambios cuestan. Es preciso un ‘click’ mental en la ciudadanía, pero cuando este se produce se ve que no se acaba el mundo, no es algo tan traumático. La gente pasa del ‘lado oscuro’ al ‘lado luminoso’ al entender que no se hace por capricho, sino porque es necesario no solo recoger los residuos, sino también hacer un reciclaje que supere el 70%. Ese objetivo es indiscutible e innegociable", asegura Joan Pujol, técnico de Medio Ambiente de Argentona, un municipio de 12.000 habitantes que en 2004 implantó el PaP y que aplica una ‘tasa justa’ desde 2009 que obliga al vecindario al pago por generación: cuantos más residuos produce un domicilio o comercio más tiene que pagar.

Pujol señaló que es fundamental informar a la gente de lo que cuesta al municipio a recogida de basura. Bajo esa premisa, explicó que su ayuntamiento decidió implantar una nueva tasa de residuos con una parte fija y otra variable. La fija es la que se pasa al cobro por el banco y la variable depende de la cantidad de bolsas necesarias por cada domicilio para tirar la fracción resto. Cada año los servicios municipales entregan un número de bolsas ‘oficiales’ a cada familia. Si precisan más, las tienen que comprar a los precios estipulados (entre 0,35 y 2,5€ unidad).

Por tramos, una vivienda de una o dos personas paga al año en Argentona 119 euros por el fijo y 10 bolsas para la fracción resto; una vivienda de tres o cuatro personas 129 euros anuales por hizo y 20 bolsas; y cinco personas o más pagarían 139 euros anuales con 25 bolsas. Las demás fracciones se recogen según una programación y un horario semanal.

No se permite utilizar bolsas incorrectas para dejar la fracción resto, y las que lo son quedan sin recoger en la calle hasta el día siguiente un aviso de incidencia. En el caso de se detectar reiteraciones, esas bolsas son analizadas hasta dar con la persona propietaria y abrir un expediente de sanción, que se debe compensar preferentemente con horas al servicio a la comunidad en el servicio de Medio Ambiente municipal o en el Punto limpio. "Estas horas de servicio van muy bien para la gente que no colabora conozca la razón de ser del modelo PaP. Sabemos que es un handicap seguir un calendario y un horario determinado para dejar los residuos, pero es un hábito, y la no colaboración va en detrimento del bien común", subrayó.

La siguiente visita de la mañana fue a Barcelona, donde la jefa del departamento de Prevención de Residuos, Laura Reñaga, explicó la implantación del sistema PaP en el barrio de Sant Andreu (10.500 habitantes), de gran densidad. Apuntó que la fracción orgánica se recoge en buzones comunitarios y contenedores inteligentes que identifican a las personas usuarias, que posteriormente reciben una bonificación del 30% de descuento en la tasa por la colaboración. Lo más positivo del PaP, explicó, es que se consigue sobradamente la recuperación de residuos para el reciclaje, pero lo más complicado es el cambio de hábitos en la ciudadanía "bien por la desafección con el barrio o por la mentalidad; hay que trabajar mucho", aseguró.

Ya por la tarde, la comitiva pontevedresa se trasladó a la comarca de la Cuenca de Barberá, donde hubo una recepción institucional por parte de la presidenta del Consejo Comarcal Carmen Pallàs, el conselleiro de Medio Ambiente Marc Roca y el gerente Ramón Palou. Este último explicó el sistema PaP que se realiza en municipios de entre 500 a 7.000 habitantes. En las zonas más alejadas y dispersas la recogida se hace por contenedores en áreas de aportación y en el resto por PaP, pasando en 2019 de un 50% de tasa de reciclaje al 80% en 2021.

"La gente está respondiendo bien, pero también hay problemas –aclaró-: el coste económico más elevado de amortización de vehículos y más personal, y también el nivel de incidencias porque hay gente que no quieren PaP e incluso usan las áreas de emergencia de manera incorrecta", apuntó. Está en marcha un programa piloto en cuatro municipios para implantar el pago por generación.

Seguidamente la delegación pontevedresa fue a la comarca del Segrià. Allí el técnico Joan Ibars explicó que el Consell Comarcal gestiona la recogida de 37 municipios: 22 por PaP (34.000 habitantes) y 15 (36.000 habitantes) con áreas de aportación con contenedores. Fueron los propios municipios los que decidieron sus sistemas, pero los resultados son muy diferentes: los que optaron por una recogida ‘personalizada’ PaP tienen una tasa de reciclaje del 75% y los de contenedores apenas llegan al 40%.

El PaP –dijo Ibars- es un sistema mucho más eficiente en resultados y calidad, pero implica un cambio de hábitos para la ciudadanía que cuesta implantar, y si no hay prioridad en el gobierno local para recuperar los residuos selectivamente no funciona. El coste es aún más caro que tener contenedores en la calle, pero renta cada vez menos. "El consejo es que los gobiernos locales sean valientes. Es una decisión compleja pero que después tiene beneficios. Nosotros pasamos al PaP seis meses antes de las elecciones municipales de 2019 y no influyó", subrayó.

La última parada del viaje estaba prevista -para las diez de la noche- en Lleida, con la visita a dos barrios de la ciudad donde está implantado el sistema PaP. En el más denso (Ciudad Jardín y Vila Motcada) con 3.700 viviendas se llega la una tasa de reciclaje del 90% haciendo la recogida en contenedores también de la fracción orgánica. En Pardinyes-Balafia (con 1.400 viviendas y sin comercios) se alcanza el 70% recogiendo orgánica en contenedores chipeados. Los representantes pontevedreses vivieron en directo la recogida de una de las fracciones.

La Coordinadora de Sostebilidade Esther Franlo explicó de nuevo que hay dos dificultades principales: el mayor coste, que en breve con los cánones por llevar residuos a vertederos e incinerar se va a equilibrar, y la dificultad de la complicidad de la ciudadanía.

En estos momentos reconoció que la zona en la que se recoge la orgánica en contenedores está registrando problemas por la cantidad de impropios que entran mezclados con los biorresiduos. "Está siendo difícil de reconducir. Vamos a tener que vincular los contenedores a las porterías de las comunidades de vecinos. Tenemos trabajo, y sabemos que salvo el PaP no hay otro patrón con resultados de reciclaje tan inmediatos", finalizó.