La larga noche del paseo de las Palmeras

Pontevedra
26 de junio 2019

Los jardines del emblemático parque pontevedrés llevan semanas sin recibir la visita del cortacésped y los residuos se acumulan en las zonas verdes y en las fuentes

Mal estado de los jardines del Paseo de las Palmeras en Pontevedra Mónica Patxot

El emblemático paseo de las Palmeras de Pontevedra no atraviesa su mejor momento. Escenario histórico en el que se escenificó la fundación del equipo de fútbol de la ciudad y en el que crecieron miles de pontevedreses jugando en sus columpios, cebando a los patos del estanque a base de gusanitos y fascinándose con el porte del pavo real que habitaba en el aviario, el parque lleva ahora una temporada sumido en un caos de difícil comprensión.

Hace dos años, el Concello inauguraba la remodelación del estanque y del palomar tras varios años abandonados y hace unas semanas sustituyeron el suelo de caucho del área de ocio infantil por una cubierta de hierba artificial. Un lavado de cara que contrasta con el mal aspecto que lucen las zonas ajardinadas. "Ahora mismo parece más una selva que un parque", sostiene Carmen Pereira, una vecina que acostumbra a pasear todas las mañanas por este lugar.

El césped que rodea las más de cuarenta especies de árboles y plantas del paseo lleva semanas sin cortar por lo que las malas hierbas comienzan a expandirse sin control y ocupan ya los márgenes de los senderos. Y con ellas unas pequeñas margaritas que, al menos, mitigan la sensación de abandono. Un espejismo. Porque basta con avanzar unos metros para darse de bruces con envoltorios de plásticos y botellas desperdigadas por toda la superficie.

Tampoco se libran de la falta de cuidados las plantas florales que coronan los jardines. Las hojas secas y podridas cuelgan de los tallos y en el suelo se acumulan cientos de ellas, ya teñidas de color marrón, caídas de los árboles. "Paso por aquí a menudo y siempre estuvo muy bien cuidado, no sé cómo está tan mal ahora", se pregunta la pontevedresa Laura García. "Cuando vengan con el soplador y el rastrillo van a tener bastante trabajo", sostiene Andrés Pequeño con la esperanza de que el paseo recupere pronto el brillo que nunca había perdido.

De esta falta de mantenimiento tampoco se libra la fuente ni el estanque. El vaso de la primera está lleno de ramas y también de algún que otro envoltorio de plástico y cartón. El mismo problema presenta el estanque, aunque su imagen es todavía peor por el color marrón que presenta el agua desde hace días. Y por si fuera poco, el monumento a los marineros está rodeado de vallas. La intención era impedir acercarse al mismo, pero los jóvenes que suelen reunirse en el entorno de esta escultura apartaron los alambres para sentarse sobre la misma, en cuyo entorno hay restos de bebidas y vasos de plástico.

"Es una pena, sobre todo ahora que llega el verano y mucha gente se acerca a los columpios con los niños o a pasar un rato a la sombra de los árboles", lamenta Jaime Conde, que apuraba el descanso en su trabajo para tomar el aire.

El mal momento que atraviesa el parque coincide con una época de cambios en el gobierno municipal. El área de parques y jardines, hasta ahora en manos del nacionalista Alberto Oubiña, ya es responsabilidad del socialista Iván Puentes, inmerso estos días en reuniones constantes con los equipos y funcionarios de su concejalía para ponerse al día de todos los proyectos y trabajos en marcha.

"Estamos empezando y todavía no se cambiaron las rutinas", admite el concelleiro, que es consciente del mal estado del paseo. "Es verdad que hay zonas que después de días de lluvia y viento necesitan una batida más intensa. En los próximos días actuarán para segar la hierba", asegura.

Sobre los daños estructurales de algunos elementos, como el monumento a los marineros, la falta de azulejos y ornamentos del estanque de los patos o las pintadas que manchan el mural del palomar, Puentes responde que "estamos planificando el trabajo para las próximas semanas".

El mantenimiento de las zonas verdes del Concello pivota sobre dos ejes. Por un lado, el servicio está adjudicado desde hace casi una década a la empresa Ferrovial, que tiene contratados a doce operarios encargados del mantenimiento de los jardines. Por otro, la concejalía dispone de una pequeña brigada de refuerzo que acude a adecentar aquellas zonas en las que hay mayor urgencia cuando el responsable del departamento lo ordena.

El contrato con Ferrovial expira el próximo año y, aunque puede ser prorrogado, la intención del edil Iván Puentes es sacar un nuevo concurso que corrija los defectos del actual servicio. "En los últimos diez años el número de zonas verdes del Concello se incrementaron mucho", concluye el socialista.

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