El recientemente publicado indicador Arope, esgrimido por la Xunta, sitúa el índice de pobreza de Pontevedra casi cuatro puntos por encima del promedio gallego. Para el portavoz de Marea Pontevedra, Luis Rei, "resulta paradójico que al mismo tiempo que el ayuntamiento presume de modelo de ciudad las tasas de riesgo de pobreza y exclusión social aumenten considerablemente".
Para Marea esta situación, junto con la ausencia de políticas sociales, provoca que numerosas familias tengan dificultades para ver cubiertas las necesidades más básicas.
Esta formación dice que Pontevedra no cuenta con recursos municipales para las personas sin hogar, como sí hacen otras ciudades con unas circunstancias similares. Según los datos ofrecidos por Marea, actualmente existen 12 plazas en el albergue de Calor y Café y 20 en el de Cáritas en Monte Porreiro (con estadías inferiores a 15 días). En lo relativo a la alimentación, el comedor de San Francisco se queda pequeño para atender una demanda cada vez mayor, además de cerrar en domingos y festivos.
En noviembre de 2015, el pleno aprobó abrir un comedor alternativo a propuesta de Marea Pontevedra "y no es que sigamos igual, es que no se movió un solo dedo para cumplir el acuerdo", recuerda Luis Rei. Lo mismo ocurre con la propuesta de ampliación de las plazas de albergues, presentada en diciembre del año pasado.
"Si bien todo esto es preocupante, la respuesta y las explicaciones de la concejala de Bienestar Social, Carme Fouces, lo son aún más", afirman. "Que la principal responsable de que todas las personas de la capital de provincia tengan recursos para cubrir sus necesidades básicas busque excusas baratas como el famoso "efecto llamada" es sencillamente inadmisible".
Marea Pontevedra pregunta "si el 'efecto llamada' serán los turistas que vienen a disfrutar de un modelo de ciudad que "deja a más de una quinta parte de su población al margen de él". De este modo, una ciudad que es ejemplo por sus políticas de "fachada" en países de grandes desigualdades, como China o Dubai, está dentro de los países desarrollados "entre las urbes que destacan por su escasa, o casi nula, apuesta por la inclusión social".