La lucha por los derechos laborales y por la igualdad tiene nombres propios. Este año, la Unión Comarcal de UGT Pontevedra-Arousa-Deza reconoce el de Margarita Barcia Sanmartín, vecina de la localidad marinense de Ardán, con la entrega del Premio 8 de Marzo.
"Están en juego nuestros derechos, que no nos regalaron, y el futuro de los que vienen detrás", afirma convencida.
A sus 59 años, Barcia habla desde la experiencia acumulada en casi 45 años de vida laboral. Comenzó con apenas 15 años en la carnicería de la plaza de abastos de Seixo y, una década después, se incorporó a Eroski, empresa en la que continúa trabajando en la actualidad.
El acto de entrega se celebrará este viernes 6 de marzo, a las 11:30 horas, en la sed de UGT en el Edificio Sindical de Pontevedra. La acompañarán compañeros de su centro de trabajo y del sindicato en el que se estrenó como delegada hace tres años, asumiendo además la presidencia del comité de empresa del Eroski de Poio.
Su decisión de implicarse activamente en el sindicalismo llegó con la creación del primer comité en el Hipermercado de A Barca. "Veía miedo, sobre todo en la gente joven, que debería estar luchando por mejorar sus condiciones y no se presentaba por temor a tener problemas", recuerda. Para Barcia, nada está garantizado: "Hay que seguir peleando para conquistar más derechos y, a veces, incluso para no retroceder".
Más allá del ámbito laboral, reivindica avances reales en igualdad. Considera que la educación es la base de todo. "Hay que enseñar respeto, que hombres y mujeres somos libres e iguales", sostiene.
Madre de una joven de 28 años y de un chico de 24, asegura que siempre les transmitió que "nadie nos pertenece y no pertenecemos a nadie".
Barcia muestra también preocupación por lo que percibe como ciertos retrocesos sociales, especialmente entre la juventud, como el auge de posturas conservadoras, la homofobia, el rechazo a las personas inmigrantes o el cuestionamento del feminismo.
A pesar del reconocimiento, resta importancia a su trayectoria e insiste en que "seguro que hay muchas otras mujeres que podrían recibir este Premio 8 de Marzo".
Con todo, no esconde la satisfacción y se declara "contenta" y "emocionada" y, tirando de retranca, agradece la distinción "mejor un premio que una bofetada".