La campaña 2025 en la plantación de trigo Caaveiro que Panadería Acuña mantiene en el lugar de Galegos (Lalín), ha concluido con un rendimiento de 7.500 kilos de cereal. La cifra queda por debajo de los 8.540 kilos obtenidos el año pasado y lejos del objetivo de 10.000 kilos que la empresa se había marcado a principios de temporada.
Pese a que la superficie cultivada pasó de cuatro a cinco hectáreas, la climatología adversa jugó en contra de las previsiones. El invierno seco, las dificultades para entrar a labrar el terreno y una sequía prolongada en el último tramo de la campaña obligaron a adelantar la recogida.
En un vídeo grabado antes de cerrar estas cifras, Andrés Acuña mostraba su optimismo y bromeaba con el productor local: "Yo confío en que vamos a llegar a las 12 toneladas de cereal", decía entre risas, consciente de que Miguel Pampín, responsable junto a su mujer Laura del cuidado de las tierras, mantenía una visión más prudente.
"Este año fue bastante complicado, la sequía adelantó la recogida antes de que el grano llegase a llenarse del todo", explicaba Miguel, resumiendo unas jornadas de trabajo intensas condicionadas por la falta de lluvia.

A pesar del descenso en la producción, el equipo valora positivamente seguir consolidando el proyecto. La harina obtenida es de una calidad excepcional y se destinará a la elaboración de panes artesanales Kilómetro Cero, sello distintivo de Panadería Acuña.
"Lo importante es mantener la apuesta por el trigo 100% gallego, por el rural y por el producto de proximidad", subraya Andrés Acuña, recordando que este tipo de proyectos, además de preservar variedades autóctonas, contribuyen a la economía local y a la recuperación de la tradición panadera artesana.
HISTORIA DE LA PLANTACIÓN
La historia de esta plantación en Lalín comenzó en 2023, cuando la cuarta generación de la familia panadera, en colaboración con productores locales, recuperó tres hectáreas de terreno hasta entonces sin uso agrícola para cultivar trigo Caaveiro. Ese primer año, el rendimiento fue de 7.300 kilos, una cifra que superó las expectativas iniciales y confirmó el potencial de la zona para este cereal.
En 2024, la superficie aumentó a cuatro hectáreas y la cosecha alcanzó 8.540 kilos, consolidando la viabilidad del cultivo y reforzando el compromiso con la prácticas sostenibles, como el uso de abono verde.
Este 2025, la plantación llegó a las cinco hectáreas, con el objetivo de superar los 10.000 kilos. Sin embargo, como se apuntó líneas más arriba, las complicadas condiciones meteorológicas impidieron alcanzar esa meta, dejando el balance final en 7,5 toneladas.
