La propietaria de Casa BereBeres exige un acceso peatonal para salvar su negocio

Pontevedra
15 de mayo 2025

Las obras para la acometida de la alta tensión Mourente-Soutomaior han dejado un tramo de Conde de Bugallal completamente vallado, dificultando la entrada de clientes y proveedores a este restaurante

Hfda Asebban, propietaria de Casa BereBeres, contempla cómo las obras impiden la entrada a su negocio
Hfda Asebban, propietaria de Casa BereBeres, contempla cómo las obras impiden la entrada a su negocio / Mónica Patxot

Se cumplen dos semanas del inicio de las obras en Pontevedra para la acometida de la alta tensión de Mourente a Soutomaior.

Estos trabajos avanzan desde la calle Conde de Bugallal, en el tramo más próximo a Otero Pedrayo (vía que arranca en la estación de trenes) y continúan por O Marco en dirección a Tomeza.

Aproximadamente, unos cien metros de carretera están excavados, provocando el cierre de uno de los sentidos de la circulación. El tráfico está siendo desviado y, de momento, no se han producido incidencias en el tránsito de vehículos.  

El problema se encuentra en los establecimientos situados a pie de obra. La propietaria del restaurante Casa BereBeres, situado en la calle Conde de Bugallal, número 86, por donde pasa el Camino Portugués a Santiago, denuncia el impacto negativo que estos trabajos están teniendo en su negocio.

La intervención, que según fuentes de la empresa encargada finalizará a mediados del mes de junio en esta calle, ha dejado la zona completamente vallada, dificultando el acceso peatonal a este negocio.

Hfda Asebban, propietaria de Casa BereBeres, contempla cómo las obras impiden la entrada a su negocio
Hfda Asebban, propietaria de Casa BereBeres, contempla cómo las obras impiden la entrada a su negocioMónica Patxot

Hfda Asebban, dueña de Casa BereBeres, explica que la situación ha provocado una caída significativa en su clientela.

"Las obras han cortado la entrada a mi local de forma total. La acera está vallada y los peregrinos, que son más de la mitad de mis ingresos, no pueden acceder. Cuando llegan a un punto donde sí pueden entrar, ya han pasado varios metros y no dan la vuelta", explica con angustia.

La propietaria señala que, en comparación con la situación del vecino taller de reparación de automóviles, que sí cuenta con un acceso habilitado, ella no tiene esa posibilidad.

"Al del taller le dejan entrar, porque lo necesita, pero yo también. La gente tiene que caminar por la acera de enfrente, cruzar más arriba en el paso de peatones y dar un rodeo enorme. Es imposible que accedan ni los clientes ni los proveedores", añade.

Desde que se inició la obra, Casa BereBeres ha tenido que cancelar reservas y eventos importantes, como comuniones, cumpleaños y bautizos, afectando seriamente a su economía. "He tenido que despedir a dos ayudantes y ahora solo trabajo yo y mi hijo. Algunos días, solo entra un cliente", se lamenta.

"He invertido todos mis ahorros en este negocio, y si no ingreso, no sé qué voy a hacer", señala con pesar al referirse a un proyecto emprendedor que arrancaba en marzo del año pasado y que, desde el principio, "ha funcionado muy bien, pero, ¿quién va a querer sentarse a comer con el ruido de las máquinas?".

Obras de acometida de alta tensión Mourente-Soutomaior a su paso por Conde de Bugallal
Obras de acometida de alta tensión Mourente-Soutomaior a su paso por Conde de BugallalMónica Patxot

La situación ha generado una sensación de incertidumbre y preocupación por la prolongación de las obras. "Me dijeron que terminarían el siete de mayo, pero ahora dicen que pueden prolongarse hasta el verano. Esto sería un mes más sin poder acceder a mi negocio y sin ingresos, y yo tengo que seguir pagando el alquiler", afirma.

Hfda Asebban solicita una simple pero efectiva solución: que las vallas sean retiradas en el tramo frente a su local, dejando un paso peatonal adecuado, similar al que han habilitado para el taller.

"Solo pido que muevan las vallas y hagan un pasillo para que la gente pueda entrar y salir. Es que justo delante de mi establecimiento hay un tramo que no ha sido excavado, es muy sencillo", indica.

Insiste en que no puede aguantar mucho más tiempo sin facturar. "Este mes es crucial para nosotros, justo después de Semana Santa es cuando empieza la temporada alta de peregrinos y se contratan más celebraciones", comenta.

La propietaria de Casa BereBeres espera una pronta solución que le permita recuperar la normalidad en su negocio y aliviar el sufrimiento que la obra ha causado a ella y a sus empleados.

"Solo quiero que me dejen pasar, como han hecho en otros negocios. No pido más que eso", concluye, aún con esperanza.