La parroquia de Lérez vivió este sábado 11 de julio una de las jornadas más concurridas que se recuerdan en la romaría de San Benitiño de verano.
La afluencia de devotos y vecinos al Mosteiro de San Salvador de Lérez superó las expectativas de la propia organización, coincidiendo con un día de calor intenso en el que los termómetros alcanzaron los 30 grados bajo un cielo con tendencia tormentosa.
Los asistentes acudieron al recinto motivados por la devoción religiosa y por las prácticas tradicionales asociadas a este santo, a quien la creencia popular atribuye propiedades curativas para los problemas de la piel, especialmente para la eliminación de verrugas.
Con el objetivo de obtener esta protección, los fieles recogieron de forma gratuita el aceite bendito de San Benito distribuido por el mosteiro.
Se cumplieron, como no podía ser de otra manera, los ritos habituales de pasar paños por la superficie de la figura del santo y caminar por debajo de la estructura del altar, alzando la mirada hacia la imagen más antigua del retablo barroco, caracterizada por su hábito oscuro, el libro de la Regra, el báculo y el cuervo a sus pies.
La acogida en el templo estuvo marcada por la colocación de un cartel con el lema "benvido a casa" en la entrada del recinto.
El párroco de Lérez, Manuel Chouciño Pardo, reiteró durante la homilía de la misa central, celebrada bajo una carpa exterior para albergar a la multitud, que la iglesia constituye un espacio abierto para toda la población.
Hubo hasta aplausos. "Es un crack", afirman vecinas que observan cómo está uniendo a la gente de la parroquia, después de las divisiones que se registraran con su antecesor.
El sacerdote dinamizó la actividad parroquial en las últimas semanas con iniciativas que incluyeron desde una fiesta de la espuma para la población escolar hasta su participación musical cantando junto a los vecinos en las distintas celebraciones.
Para la logística de esta romaría, el párroco coordinó un equipo de más de sesenta personas voluntarias que trabajaron de manera altruista en la distribución de mesas, rifas, flores y en el servicio de restauración, que incluyó una fideuá para los colaboradores como agradecimiento al término de la jornada.
El ambiente en el entorno del mosteiro mezcló el carácter festivo con las vivencias personales de superación. Durante la misa de las nueve de la mañana, se daba lectura pública a una carta remitida por una vecina en tratamiento oncológico, dirigida al párroco, en la que agradecía las oraciones y el apoyo continuo durante los meses de enfermedad.
La propia afectada, presente en el entorno del mosteiro, recibió las muestras de afecto y saludos de los vecinos que le desearon una pronta recuperación, destacando el valor del apoyo comunitario en estos procesos.
Entre tanta emoción también hubo lugar para los puestos de churrasco y criollos, además de las pulperas y los puestos de churros.
La jornada estuvo musicalmente acompañada por las piezas tradicionales interpretadas por la Escola de Gaitas Gaiteiros das Rías Baixas.
Las actividades lúdicas y religiosas se prolongaron hasta la noche, cuando la orquestra Sinfonía ponía el cierre musical con una verbena programada en el adro do mosteiro.
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