Quedan 90 minutos... ¿y por qué no más?

19 de mayo 2014

Fue un palo. Claro que lo fue. Todos esperábamos más, un mejor resultado. El empate obliga a viajar a Portugalete en desventaja, pero no derrotados, ni mucho menos eliminados. Que somos el Pontevedra ¡carallo! y a sufridores y sufrimientos no nos supera ni el Atlético de Madrid. Y si incluso a estos, que se ganaron con justicia el apellido de "Pupas", les llegó su año de gloria ¿por qué no va a ser también el nuestro? Al fin y al cabo, unidos en la desgracia, hagámoslo también en la fiesta.

Claro que saldrán los de siempre rasgándose las vestiduras y "rajando" de todo lo que se menea. Confieso que a veces también a mí me entran ganas de hacerlo. Desde el Consejo de Administración se han hecho cosas bien y otras (bastantes) no tanto. Unas por desconocimiento (o eso quiero creer) y otras por necesidad (y me refiero a lo del precio de las entradas combinado con el hecho de vender por unas migajas los derechos televisivos, hipotecando en un sólo partido posiblemente más de lo que se percibe en toda la temporada).

No se acertó, y con ello se perdió una fuerza que ningún otro club en la categoría tiene a su favor. La fuerza de una grada fantástica (los que estuvieron), pero en la que faltaban muchos que en otras condiciones hubiesen asistido, contribuyendo a marcar ese primer gol que se buscaba.

Pero no es momento de reproches. Al menos eso creo. Tiempo habrá de analizar lo que sea menester cuando todo termine. Me consta que algunos miembros del propio Consejo lo han hecho ya en estas horas y, si la suerte acompaña y si como espero y deseo seguimos en la lucha, la segunda eliminatoria se preparará de forma diferente.

Frente al Portugalete de nuevo era obligado hacerse la pregunta que tomamos prestada al Atlético de Madrid: "Papá, ¿por qué somos del Pontevedra?" Después de hacer lo difícil que es siempre adelantarse en el marcador en un play-off, nos dejamos robar la cartera un minuto después. Pero hay que extraer cosas positivas, o intentarlo al menos.

La primera, que después de salir como flanes, agarrotados por la responsabilidad, respetando en exceso al rival, acogotados frente a su empuje en lugar de "acongojarlos" haciéndoles sentir el peso de un escenario grandioso para la categoría, los granates se rehicieron y en la segunda parte fueron superiores en todo, aunque les faltó pegada, pero dejaron claro que no son inferiores.

La segunda, que dentro de las limitaciones de algunos jugadores, todos demostraron ganas, voluntad e implicación en la causa. Qué queréis que os diga. Yo le veía menos posibilidades a aquel Pontevedra de Pablo Alfaro y de no ser por los calamitosos arbitrajes sufridos casi nos conduce a la gloria, subidos en el carro de la motivación.

La tercera, que el equipo no estará sólo en tierras vascas. Quizás sean pocos los que viajen, pero se dejarán el alma como lo hicieron en Pasarón. Y los jugadores sentirán su respaldo, tanto como el apoyo de los que aquí se queden. Unos y otros quieren volver a Pasarón para verlo vibrar una semana más tarde.

Y la cuarta, simplemente que nos toca. Además, para los que creen en las coincidencias dejo el dato. La historia del Pontevedra refleja que sus ascensos siempre se han producido de forma alternativa: en casa, fuera, en casa, fuera. El último llegó en Pasarón...

Por eso en momentos así hay que venirse arriba. Difícil estaba en Miranda de Ebro y se ganó. Dificilísimo en Vitoria, y también. Casi imposible en Oviedo, y vivimos un día mágico. Toca apelar a la épica.

La pasada semana el cuerpo técnico se llevó al equipo a hacer prácticas de golf para relajar el ambiente. Propongo que en esta la actividad sea radicalmente opuesta. Si yo fuese Manu Fernández les prepararía un vídeo con imágenes de esos partidos míticos. Recuperaría a hombres que vivieron desde dentro la preparación del partido de Mendizorroza, especialmente la llegada del autobús a un estadio abarrotado...¡cómo botaba ese autobús con los jugadores dentro enardecidos!...allí se empezó a ganar el partido.

Quedan 90 minutos por delante. 90 minutos de esta primera eliminatoria, pero, ¿por qué no más? Difícil, sí. Nadie lo duda, pero imposible, no. Es cuestión de creérselo. Este club está más que acostumbrado a situaciones límite. El que inventó la famosa "moral del Alcoyano" no conocía Pontevedra. Podemos caer de nuevo, pero nunca dejaremos de levantarnos...entonces tendremos la respuesta a la pregunta de ¿por qué somos del Pontevedra?