Spike

04 de mayo 2026
Actualizada: 07 de mayo

Beatriz Suárez-Vence recuerda que la labor de los perros guía es fundamental para ayudar a personas invidentes, mientras que muchos otros perros continúan siendo abandonados y maltratados por la falta de conciencia y responsabilidad social

El 29 de abril se celebra el Día del Perro Guía.

En la provincia de Pontevedra se abandonan más de tres perros diarios de media, sin contar los vientres de las hembras preñadas, siendo las camadas indeseadas uno de los motivos principales de abandono. Mientras esto sucede sin que haya una voluntad general de cambiarlo, dieciséis animales como Spike ayudan a sus dueños invidentes a solucionar obstáculos en el día a día de nuestra ciudad. No hay número que pueda contabilizar exactamente la cantidad de perros que se maltratan diariamente.

Entre las características de Spike y sus colegas de profesión están la falta de agresividad, la voluntad de trabajo y de ayudar. No padecen enfermedades transmisibles y son capaces, previo entrenamiento, de tomar decisiones propias en momentos determinados. Esta capacidad de pensamiento autónomo resulta clave ante situaciones peligrosas para salvar la vida de las personas a las que prestan asistencia. Además, tanto en restaurantes como en medios de transporte, muestran una actitud tranquila.

Si hacen ustedes también su propio recuento, ¿cuántas de estas características querríamos tanto para nosotros mismos como para las personas que nos rodean? Especialmente en cuanto a la capacidad de tomar decisiones en momentos difíciles y en la voluntad de ayudar. Demasiadas noticias estamos viendo estos días con el comportamiento humano como protagonista, que están a años luz de la bondad y la inteligencia de Spike.

Si me apuran, de cualquier animal que no haya sido víctima de maltrato o abandono, e incluso habiéndolo sido. Seguro que ninguno de ellos pasaría de largo ante un ser humano herido en la calle o en un parque, principalmente por un motivo tan simple como que el perro va atento a lo que sucede a su alrededor, no a un dispositivo móvil.

Nosotros no estamos nunca del todo en ninguna parte. No estamos en casa ni en la calle porque nuestra atención está cada vez más limitada, nuestro pensamiento secuestrado, nuestras ganas de ayudar a los demás probablemente en nuestro momento más bajo.

¿Cómo era la vida antes de que la tecnología la invadiera? ¿Cómo comíamos, paseábamos o charlábamos sin un móvil encima? Parece que estemos hablando del Pleistoceno. Pero no hace tanto.

No hace tanto la gente escuchaba, se fijaba en lo que veía y, en consecuencia, si tenía un mínimo de conciencia, ayudaba. Ahora no sólo no lo hacemos, sino que hemos normalizado que ayudar a alguien es una pérdida de tiempo. Estamos cada vez más conectados y menos vinculados.

Por eso nos hacen falta los perros como Spike, no sólo a las personas que, igual que Antonio, el humano al que acompaña, han perdido físicamente la capacidad de ver, sino a todos los que la tenemos pero no la usamos, tristemente por voluntad propia.

A los que la tenemos pero no reaccionamos cuando vemos algo que pueda comprometer cinco segundos de nuestro tiempo, empleado, parece ser, en cuestiones importantísimas y prioritarias, sobre todo para nosotros mismos.
A los que piensan que, si los animales o la naturaleza desapareciesen, no pasaría nada. A los "humanos" que abandonan a un perro cuando hacen una mudanza o se van de vacaciones. A quienes, al legislar, dejan sin protección legal a los perros de caza. A quienes les sigue pareciendo normal que un animal que salva vidas humanas viaje en una bodega de avión como equipaje.

Menos mal que los perros nos siguen queriendo a pesar de todo. Menos mal que Spike y sus compañeros de especie no hablan. Incluso así (a veces pienso que precisamente por eso) nos dan lecciones a diario. No sólo el 29 de abril. Y además, sin pretender ser ejemplo ni estandarte de ninguna causa.

Dice Antonio que, desde que el perro llegó a su vida, él ha recuperado la tranquilidad. No es poca cosa lo que le ha devuelto. Querer y ser querido, eso es lo importante para Spike. Para todos los perros.

El orden de prioridades humanas no es tan sencillo ni tan generoso.