Décadas de lucha vecinal contra el abandono de Lourizán

09 de julio 2026

La asociación Estriceres exige soluciones urgentes para las inundaciones, la seguridad vial y el impacto de la EDAR ante la falta de transparencia de la Xunta y el Concello

La asociación de vecinos Estriceres no va a cesar en la lucha que mantiene desde hace muchos años para conseguir una mejor calidad de vida para todos los habitantes de la parroquia de Lourizán.

Pese a la escasez de medios económicos, sus integrantes, restando horas al ocio y a la vida familiar, se reúnen periódicamente, atienden quejas y peticiones a diario y mantienen una lucha constante con todo tipo de administraciones públicas. Las mejoras que se han intentado implementar en los últimos años apenas avanzan. Tras las últimas reuniones con la Administración, se esperaba que el grave problema de las inundaciones quedara solucionado, pero, para sorpresa de los vecinos, las obras no han comenzado todavía. El Concello de Pontevedra ha calificado las obras como expediente de urgencia, aunque no se puede considerar urgente una actuación que lleva años sin solución y cuyas inundaciones se han vuelto crónicas, impidiendo hacer una vida normal. No se comprende la opacidad de la Xunta de Galicia y el Concello de Pontevedra respecto a los proyectos de reforma estudiados hasta el momento. Por ello, no ha quedado más opción que pedir copia del expediente de las obras tanto al Valedor do Pobo como al Defensor del Pueblo, con la esperanza de que se facilite la tramitación entera del procedimiento para conocer cómo se va a desarrollar y detectar posibles deficiencias.

El conflicto con ADIF y la supresión de pasos a nivel lleva enquistado años. Existen dificultades técnicas insalvables, como las canalizaciones que van desde Marín a la EDAR, ríos que se desbordan con un mínimo de lluvia y el efecto de las mareas, que dificultan técnicamente hasta hacer imposible la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo para la construcción de los pasos subterráneos. Los pasos quedarían, en todo caso, por debajo del nivel del mar; es decir, existe una serie de inconvenientes técnicos que no van a ser posibles de solucionar por mucho que se reformule el proyecto inicial. En su día, el acceso férreo al puerto de Marín se hizo contra la opinión de los vecinos y es una obra que está mal ejecutada desde su inicio. La asociación reclama una mejor información que no comprometa seriamente el futuro de la parroquia durante décadas. Desde los despachos y los planos se olvida que allí viven muchas familias que desean seguir residiendo en su entorno.

Un tema que preocupa especialmente es el de la seguridad vial. Por más que se ha requerido colaboración y soluciones a la Xunta de Galicia y al Concello de Pontevedra, no se ha dado respuesta al tránsito de al menos 800 camiones diarios, cifra que se estima aumentará en el futuro con vehículos de mayor tonelaje hacia la fábrica de Ence. No se ha establecido ninguna limitación de velocidad, no se han arreglado las deficiencias de la carretera que provocan daños materiales a las propiedades colindantes y no se establecen controles periódicos de velocidad.

Por parte del Ministerio de Fomento no se ha contactado con la asociación para intentar una mejora en la seguridad de la autovía ni en los accesos a la fábrica de Ence. Se entiende que la fábrica debe tener acceso por la autovía, como fue siempre, al igual que la EDAR dispone de un acceso directo. La carretera PO-546, antigua carretera de Marín, no está diseñada para soportar un volumen de tráfico tan elevado, por lo que es necesaria una actuación de urgencia, bien a través del nuevo vial de Mollavao o de la autovía, que haga menos peligroso el tránsito pesado.

El proyecto de la EDAR que en su día vendió la Xunta de Galicia, y que siempre contó con la oposición vecinal, difiere totalmente del pésimo acabado y estado actual de las instalaciones. Por mucho que la Administración manifieste lo contrario, las molestias por ruidos y, sobre todo, por olores en los días de verano son constantes. A la asociación llegan quejas a diario, pues esta situación afecta seriamente a la calidad de vida y a la salud de una población donde reside mucha gente mayor. En su día se prometió integrar la EDAR en el entorno, pero lo único que se instaló fue un bloque de cemento en el que vierten sus aguas municipios que no son el de Pontevedra, como Poio y Marín, lo cual carece de la más elemental lógica. Además del mal funcionamiento, nunca se integró en el paisaje. Actualmente, el recinto es un erial donde se depositan todo tipo de residuos con el peligro potencial que ello conlleva. Los problemas son constantes desde su construcción en los años 90. Los vecinos de Lourizán siempre demandaron que, si se hacía una obra, se ejecutara correctamente y se compensara a la parroquia con parques, instalaciones deportivas o equipamientos públicos, pero lo único que se dejó en la zona fue la suciedad que otros no quieren.

La asociación manifiesta su voluntad de que se mejore el funcionamiento de dicha EDAR y pide públicamente colaboración a diferentes organismos, administraciones, partidos políticos y asociaciones ecologistas para regenerar el entorno.

Por tanto, o las administraciones competentes se dan cuenta de que se debe acabar con décadas de maltrato a la parroquia, o el futuro de Lourizán será la despoblación y el abandono. Lourizán, Terra Mártir.

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