Cuando no sabes cantar

25 de marzo 2026

Nino Bravo, Juan Bau, Camilo Sesto, Raphael… estos señores estaban ya consagrados cuando uno prefería escuchar a Siniestro Total, Golpes Bajos, Radio Futura, Los Secretos…

Si eres un cantante de fama internacional, no es la aparición de artículos en la prensa internacional que se preguntan si lo que tú haces se puede llamar cantar lo mejor que te puede ocurrir. Hola, Bad Bunny. Me toca meterme contigo porque pocas cosas me motivan tanto como meterme con solistas de fama internacional que levantan sospechas porque parecen que mascullan, murmuran o farfullan en lugar de cantar. Esa moda que ha puesto de idem el fraseo gilipollesco del reggaeton y la desgana vocalizadora del trap y la música urbana en general. Bonito y marcial nombre: música urbana. Lo de marcial lo digo por lo de los guardias urbanos: los vejetes de mi quinta saben de qué estoy hablando.

Pero ahora hablemos de esa desgana a la hora de articular los sonidos y esa dejadez a la hora de imponer una melodía con la voz. Como si no te tomases en serio tu profesión o como si quisieses transmitir la idea de que no te la tomas en serio, que son la misma cosa finalmente.

Nino Bravo, Juan Bau, Camilo Sesto, Raphael… estos señores estaban ya consagrados cuando uno prefería escuchar a Siniestro Total, Golpes Bajos, Radio Futura, Los Secretos… pero no nos dolían prendas para reconocer que aquellos cantantes tenían una voz privilegiada. Y se encargaban de demostrarlo cuando la usaban. Tenían “buena voz”, decíamos. Nada de eso se puede aplicar a los Quevedo, Bad Bunny, Raw Alejandro, C.Tangana... Excluyo las voces femeninas, no por misioginia, al menos no por misioginia consciente. La verdad es que me ha salido así.

Sería tan ridículo escuchar a alguno de los solistas actuales antes mencionados intepretando temas que hicieron famosos a Nino Bravo o Camilo Sesto, como escuchar en la voz de estos temas de éxito actuales de los cantantes que mascullan y entonan con evidente desapego por la entonación. Lo único que tienen en común unos y otros es precisamente el éxito. Lo cual nos lleva a un escenario insoslayable: el desprecio por la excelencia canora de la chavalada actual. Dicho así (“excelencia canora”) es como para desapuntarse inmediatamente. Pero todos sabemos de qué estamos hablando a estas alturas de la perorata. Aunque, por si acaso, añadamos un último clavo: se trata del absoluto desprecio por pronunciar sonidos inmediatamente descifrables como palabras de un idioma común. Algo que ha hallado su público entre los jóvenes de hoy en día. Los jóvenes de hoy en día es una categoría mutante y de poco peso específico desde el punto de vista de refranes como “xente xoven, leña verde: todo é fume”, expresiones que uno es capaz de abrazar desde hace mucho más tiempo del que desearía. Y uno sabe por experiencia que no todo lo que la juventud sanciona como destacable es merecedor de tal distinción. Y nos referimos una vez más a la mascullación como sustituto de la vocalización.

En los años que me queden espero presenciar el regreso del gusto por las voces, masculinas y femeninas, que se dedican a cantar de un modo que aún hoy honran vocalistas como Bjorg o Rosalía y de paso ver como se da de lado a los vagos por naturaleza o vocación. Lo bueno de algunas modas es que pronto dejan de serlo.