Furanchos y desamores

11 de marzo 2026

Manuel Pérez Lourido escribe: "El desamor, mojado con tinto del país o albariño da casa, es poca cosa. Una excusa como otra cualquiera para ponerse las botas en el primer garito de guardia"

"Come todo lo que puedas" y "a veces el desamor puede ser más doloroso que la muerte" son dos frases que he rescatado de un episodio de una serie japonesa que estoy viendo. Ya he escrito sobre ella, porque es una serie y a la vez una mina, a veces pasa. La primera frase es un consejo de un personaje a otro que acaba de sufrir una decepción amorosa. Ya había visto en series coreanas que la gente recomendaba a sus amigos que comiesen mucho cuando sufrían de desamor. Desconozco el origen de esta práctica pero, si la trasladamos a Galicia, se convierte en algo terrible. Ahora que ha comenzado la temporada de furanchos se diría que el estado de las relaciones amorosas entre los gallegos es totalmente calamitoso. Los furanchos están llenos de gente con el corazón hecho trizas. Allí no hay medida ni futuro. Entras en un furancho a deshora y aquello parece una convección de corazones rotos que se abalanzan sobre las empanadillas y el raxo para mitigar sus dolores y la escandalosa subida del coste de la vida. Un amigo fumeta decía "el costo de la vida", cosas suyas.

El desamor, mojado con tinto del país o albariño da casa, es poca cosa. Una excusa como otra cualquiera para ponerse las botas en el primer garito de guardia. Que deberían estar asociados a otros furanchos en una federación que premiase, en especie, a los columnistas que se lo merezcan por servicios prestados a la causa furanchil. Dicho sea sin ánimo de lucro.

El desamor es un pájaro de cuidado, que sobrevuela las cabezas y a veces les propina picotazos porque no tiene cosa mejor que hacer. E hincharse a comida puede llegar a dar con nuestros huesos en medicina interna, pero lo que no podemos hacer es combatirlo papando moscas todo el día, poniendo cara de burrito sabanero (sic) y desplegando nuestra colección de lamentos por todas partes. El consejo del personaje de la serie, "come todo lo que puedas", parece que anima a la ingestión de sólido hasta el punto de la saciedad. Si usted va más allá es cosa suya, pero aunque pierda el apetito, debería obligarse a comer. Las digestiones y el desamor nunca se han llevado bien.

En cuanto a que a veces el desamor puede ser más doloroso que la muerte, ahí ya manifiesto mis dudas. Me inclino a pensar que el guionista era un romántico o romántica empedernido y se le fue la mano.