Los peregrinos, que van a partir de Lisboa hacia la tumba del apóstol, ya lo tienen todo a punto, han cumplido con las reglas que todo buen peregrino ha de llevar a cabo antes de partir.
En primer lugar pidieron perdón a todos y han hecho testamento, como si estuviesen puestos a morir, han confesado y comulgado, ya han recibido a la puerta de la Catedral de Lisboa la solemne bendición y la investidura de Peregrino, pueden, por tanto, comenzar el viaje.
Lisboa: Su catedral revela la solidez robusta y el almenado de todas las iglesias-fortaleza, al mismo tiempo que aparece como un conjunto muy elegante propio del arte medieval, con transición al gótico, como lo atestiguan la capilla de Bartolomeu Joanes y el conjunto formado por el deambulatorio y el claustro.
Los antiguos la llamaron princesa del mar océano, Alfonso Enríquez la conquistó a los moros, Juan I la defendió de los castellanos, Juan V la ennobleció, Pombel la reconstruyó, el pueblo la liberó de extraños y la fé la protegió de toda injusticia, estas son entre otras, las palabras de Gustavo Mate para definir Lisboa.
Cartaxo: Es una población muy antigua a la que el Rey D. Dinís le concedió Fuero. Muy cerca de ella se encuentra Vila Cha de Ourique con un palacio del siglo XIV.
Santarém: Es la capital del arte gótico portugués. En ella nació el Maestre de la Orden de Santiago Paio Peres Correira y Sancho I donó a esta Orden la Torre y la Alcaçova. Tiene una catedral que fue iglesia de los Jesuitas. Las iglesias de San Francisco y Santa Clara están en reconstrucción.
La iglesia de la Graça es una joya del gótico portugués, y en ella se encuentra la tumba del descubridor del Brasil.
La iglesia de Marvila tiene portal manuelino y el conjunto de azulejos más importante de Portugal. En el siglo XV tenía 14 hospitales. El más importante fue el de Santiago.
La fuente de las Figueiras, adosada a la muralla servía de alivio a los peregrinos en su viaje. A lo largo de todo el recorrido hay numerosas Pousadas, la primera fue fundada en el siglo XII y en ella se ofrecía a los peregrinos techo, cama y lumbre. La palabra Pousada significa "lugar de descanso" desde entonces. En esta ciudad fue proclamado Rey de Portugal el Prior de Crato en 1.580.
Golega: Tiene una iglesia de grandes dimensiones con un altar mayor decorado con azulejos y una fachada manuelina. A orillas del Tajo se encuentra el Palacio Cárdiga.
En Portugal son escasos los estudios realizados sobre la red de vías de comunicación medievales hacia Santiago pero sí se sabe que se asentaban en tres direcciones: terrestres, fluviales y marítimas.
Las terrestres tenían por base las trazadas por los romanos y musulmanes.
Más abundantes en donde la densidad de población era mayor: Lisboa, Santarém, Coimbra y entre el Duero y el Miño.
Los kilómetros recorridos a pie oscilaban entre 25 a 60 por día. De Lisboa a Oporto llevaba, por lo menos, una semana. J. Blonfalonieri peregrinó desde Lisboa a Santiago en 1594, salió de Lisboa el 20 de abril y llegó a Oporto el día 27 del mismo mes, invirtiendo tiempo parecido hasta llegar a Santiago.
Todo el camino estaba ayudado por las "casas de pasto", "albergarías" y "hospitais".
Los conventos constituían también uno de los principales apoyos para los peregrinos, pero los Reyes y los grandes señores usaban el derecho de aposentarse en casas particulares, a veces por la fuerza y negándose a pagar.
En las cortes de Lisboa de 1439 se decidió crear posadas en todas las ciudades y villas que estuviesen en el "Camino" y aún hoy encontramos una vastísima toponimia acreditando la existencia de estos puntos de apoyo para alimentación y descanso de los peregrinos: albergaría, masão, hospital, venda, pousada… do Camiño.
El camino nunca fue unificado pero sí se puede decir que la vía principal o espina dorsal era la carretera Lisboa – Valença por Santarém, Tomar, Coimbra, Porto, Barcelos o Braga y Ponte de Limia.
La arquitectura románica está representada, lo mismo que en el camino francés, a lo largo de todo el recorrido. Las vías fluviales eran más rápidas que las terrestres y por esto eran muy usadas por los peregrinos pero al atravesar en barcas estaban expuestos al pillaje de los barqueros, que para robar a los viajeros volcaban las barcas, lo que dio lugar a la construcción de puentes sobre los ríos. A la salida de los puentes suele haber alguna iglesia o capilla dedicada a Santiago. Hacer puentes era una obra religiosa que podía convertir en Santo a su autor. Los reyes acostumbran a dar más dinero para hacer puentes que para ayudar a los pobres.