La dolorosa derrota del Pontevedra en Talavera, que supone poner casi un pie y medio en la Segunda RFEF condenándose al descenso, dejó una imagen cuanto menos sorprendente en el tiempo de descuento y que pasó más o menos desapercibida ante el palo deportivo que suponía el resultado.
En el césped del Estadio Municipal El Prado de Talavera vivió su debut con el club granate su último fichaje, Gonzalo Bueno. Lo hizo casi tres meses después de su llegada.
El extremo uruguayo aterrizó en el club de la Boa Vila el pasado mes de febrero, cerrado ya el plazo oficial al ser un futbolista en paro.
Pese a la falta de efectivos en algunas jornadas y a no reportarse ningún tipo de lesión, su presencia había sido hasta la fecha testimonial limitándose a entrenamientos y ocho presencias en convocatorias, sin llegar a saltar al terreno de juego.
Eso cambió a la novena ocasión, en Talavera, pero lo hizo casi a hurtadillas y con el encuentro ya decidido para mal. Bueno saltó al terreno de juego rozando el minuto 92 de partido en sustitución de Miguel Román, en la jugada posterior al gol que supuso el 4-2 definitivo y que sentenciaba el partido. Es decir, Juan Señor decidió que se estrenase pese a que ya no tenía mucha opción de aportar su grano de arena para sumar puntos.
Un cambio que recordó al de Libasse Guèye, rodeado de polémica, en la goleada sufrida en Pasarón contra el Mérida y que levantó ampollas en muchos aficionados al producirse ya con un resultado de 1-5 en el marcador.