La Sociedad Española de la Camelia celebra este fin de semana sus 25 años de trayectoria con un completo programa de actividades abierto a todos los públicos, que tiene como escenario principal el Palacete de las Mendoza.
La conmemoración no se limita a una mirada al pasado, sino que busca también proyectar el futuro de la camelia, una flor estrechamente vinculada a las Rías Baixas.
Por ello, la programación combina divulgación, cultura y ocio con el propósito de reforzar su valor como símbolo del patrimonio natural y social de Galicia.
Los actos comenzaron el jueves en la plaza de Santa María, con la inauguración de dos exposiciones itinerantes centradas en la presencia de la camelia en Galicia y en la provincia de A Coruña. Este primer encuentro sirvió como punto de partida de un aniversario muy especial para la entidad.
El sábado ha sido la jornada central de la celebración. Desde el mediodía, vecinos y visitantes pudieron recorrer el Mercadillo de la Camelia, además de visitar diversas muestras instaladas tanto en los jardines como en el interior del recinto.
Media hora más tarde se celebró una charla-coloquio en la que se repasaron los principales hitos de los 25 años de historia de la sociedad.
La jornada continuó con el tradicional almuerzo de confraternidad, uno de los momentos más esperados por los socios, que este año se ha trasladado al Parador de Pontevedra.
Ya por la tarde, el ambiente festivo se retomó con nuevas propuestas, como una degustación comentada en los jardines, la “Hora del Té Areeiro” y un concierto del grupo Son das Corbaceiras, que puso el broche musical a la jornada.
Este domingo la programación entra en su recta final. A partir de las 11.00 horas se reanudan las actividades, seguidas del acto institucional que conmemora oficialmente el 25 aniversario de la entidad. Poco después, la música vuelve a ser protagonista con la actuación de Manoele de Felisa.
Como cierre, el público podrá disfrutar del “Aperitivo de la Camelia”, un final distendido para una celebración que, más allá del aniversario, pone en valor el arraigo y la belleza de una flor profundamente ligada a la identidad gallega.