La música en gallego volvió a sonar con fuerza este sábado en Pontevedra gracias a una nueva edición del Galegote, un festival que, tras una breve pausa, regresó recuperando su esencia en un momento especialmente fértil para la escena musical del país.
La cita apostó este año por tender puentes entre artistas locales y propuestas llegadas de otros puntos, mezclando nombres consolidados con talentos emergentes.
El resultado fue una programación diversa, capaz de recorrer distintos estilos y sensibilidades, reflejando la riqueza creativa actual.
Más allá de ser un simple escaparate, el Galegote continúa siendo una plataforma importante para que nuevas bandas comiencen a abrirse camino antes de dar el salto a eventos de mayor dimensión.
Durante el fin de semana, el público pudo descubrir propuestas urbanas como las del compostelano Kid Mount, una de las voces más prometedoras del momento, o Montedapena.
El cartel también dejó espacio para sonidos indie, rock y pop, con actuaciones de grupos como Michu da Roca, Portosanto —proyecto que recupera la esencia de O Aolá—, Chicharrón, Dogo, Law y Flip Corale.
La oferta se completó con formatos más íntimos y de corte tradicional como el concierto acústico de Eladio y los Seres Queridos, las influencias blues y jazz de Allada, y el viaje musical propuesto por Duendeneta Dilleis, que recorrió la música gallega desde los años 50 hasta hoy.
Uno de las señales de identidad del festival fue, una vez más, su formato itinerante.
Los conciertos se repartieron por distintos locales y espacios de la ciudad, favoreciendo una relación más próxima entre artistas y público.
Establecimientos como La Gramola, O Diaño, La Verbena, La Pomada, O Chato, La Nasa o el Campiño de Santa María se convirtieron en escenarios de un fin de semana marcado por la celebración de la música en gallego.