Hace años, era tradición que en Navidad grupos de jóvenes recorrieran aldeas y parroquias del rural interpretando pequeñas canciones populares que se habían transmitido oralmente a lo largo de los siglos. Lo hacían también en Fin de Año y en víspera de Reyes. A cambio, los vecinos les daban un aguinaldo que, al tratarse habitualmente de vino, chorizo o dulces, después consumían organizando una fiesta.
Esta tradición, recuperada en Pontevedra por Os Chichisos, volvió a escenificarse este domingo calles y plazas del centro de la ciudad. Acompañado de una veintena de niños y niñas, los integrantes de esta asociación interpretaron los conocidos como cantos de Reis.
Haciendo buen uso de instrumentos tradicionales como el acordeón, la gaita, la flauta travesera, la guitarra, el tamboril, el bombo, el charrasco, la pandereta y el pandero, iniciaron su recorrido en la plaza de San José. Posteriormente repitieron actuación en la calle Oliva, la plaza de la Peregrina, la plaza de Ourense o Daniel de la Sota.
Estos cantos de Reis suelen girar en torno a la visita y adoración de los Reyes Magos a Jesús, la huida de la Sagrada Familia a Egipto, el viaje de Nazaret a Belén de José y María o la búsqueda de un lugar para que María diese a luz al niño Jesús.
Como viene siendo habitual, la actuación de los niños por la ciudad atrajo a numerosos curiosos que, durante cada una de las canciones, fueron depositando su aguinaldo. Más les valía. Y es que ya estaban avisados por los pequeños cantores: "outro ano máis cantámosche os reises do quiquiriquí, se non nos dás nada caghámosche aquí".