Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de Honor: "A mí lo establecido nunca me ha gustado. Tendría que haber arriesgado más"

Pontevedra
23 de enero 2026

En Pontevedra, antes de la gala de los Feroz, Fernández-Muro ha repasado su trayectoria, a la que llegó, reconoce, "como si bajara una luz de allá arriba que me dijera lo tuyo es ser actriz"

Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de Honor
Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de Honor / Cristina Saiz

En poco más de 24 horas, Marta Fernández-Muro (Madrid, 1950) recibirá un homenaje más que merecido a su carrera. Recogerá en Pontevedra el Premio Feroz de Honor, un galardón que esta 'robaescenas' del cine español ve como una "recompensa" a toda una vida dedicada a la actuación.

Desde que a finales de los años 70 empezaron a llamarla directores como Fernando Colomo, Mario Camus, Luis García Berlanga, José Luis Garci o Pedro Almodóvar, no ha parado de trabajar. Ni en cine ni en televisión, en donde ahora triunfa en series como Poquita fe.

En Pontevedra, antes de la gala de los Feroz, ha mantenido un encuentro con el público, junto con María Guerra, y en esta entrevista con PontevedraViva repasa cinco décadas de trayectoria que empezaron, reconoce, "como si bajara una luz de allá arriba que me dijera lo tuyo es ser actriz".

¿Conocías Pontevedra? ¿Habías estado alguna vez?

Había estado hace ya bastantes años haciendo teatro. Una obra llamada La gaviota. Me acuerdo que también nos llovió muchísimo y hacía un aire brutal. Llegué con un catarro tremendo y pude salir poco. Ahora que estaré aquí unos días, aprovecharé. Y sino, ya vendré de nuevo.

¿Qué sentiste cuando te comunicaron que recibirías el Premio Feroz de Honor?

Me quedé como parada. Ni sentí nada ni pensé nada. Me sorprendió. No lo esperaba ni estaba en mi cabeza. No hubo previa. Te lo sueltan y sin más. Cuando se me quitó esa sorpresa, pues me alegré mucho. De alguna manera, es un reconocimiento a toda una carrera de esfuerzo.

Llevo cincuenta años haciendo lo mismo. Me parece increíble, pero ha sido así. Tenía 27 años cuando entré en la escuela de teatro. En un momento dado decidí dejarlo todo y hacerme actriz. Me entró una vocación. Como si bajara una luz de allá arriba que me dijera lo tuyo es ser actriz.

¿Y cómo lo encajas en este momento de tu carrera?

Que los periodistas cinematográficos reconozcan mi valor, me agrada. Es como una recompensa, porque ha habido buenos momentos y también muy malos. Me lleva a pensar que no me equivoqué. Se ve que había algo en mí que estaba destinada a ser actriz. No me confundí.

Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de Honor
Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de HonorCristina Saiz

Tu carrera ha estado muy ligada al cine español más libre y arriesgado. ¿Crees que hoy sería posible empezar una trayectoria como la tuya desde ese mismo punto?

Ahora nos hemos retraído un poco. La sociedad en general. Pero tampoco es que yo haya podido escoger los papeles. Casi ningún actor lo consigue. Te escogen los directores. Yo nunca fui tan importante en la industria como para que me llegasen tres guiones y poder elegir.

Lo que sí es cierto que, a lo mejor, yo tenía una mentalidad más abierta o distinta o me rodeé de gente que también quería hacer un cine distinto. Me veían capaz de hacer personajes que entraban dentro de esos esquemas. Y muchos de ellos eran realmente innovadores.

Pero como yo ya había decidido que esta iba a ser mi carrera, pues acabé haciendo de todo. Bueno y malo. Lo que pasa es que la gente suele acordarse de las cosas más innovadoras que de otras que pasan más percibidas. Y, sobre todo, de los éxitos más que de los fracasos.

Empezaste en el cine en un momento convulso, en los albores de la democracia, en los que reinaba el 'destape'. Muchas compañeras tuyas se quedaron por el camino...

Sí, se quedaron porque, para su mala suerte, llegó ese cine del 'destape'. Pasamos a la democracia y lo único que se les ocurrió a la mayoría de los directores fue desnudar a las señoras. Parecía que no había otro afán en España. Había tal especie de euforia o de represión que solo pensaban en eso.

Y esas chicas se quedaron atrás. Muchas se quedaron encajadas en ese cine y tuvieron más dificultad. Quedaron muy marcadas. Y eso que no solo enseñaban el cuerpo. Había muy buenas actrices. A mí no me han ofrecido esas cosas. Les habría dicho que no. No estaba en mi cabeza.

Has trabajado con algunos de los directores más influyentes del cine español. ¿Te consideras una actriz con suerte en ese sentido?

He trabajado con lo más granado de una época. Con los que hacen cine ahora, no. Estoy pensando en los jóvenes de ahora y no los conozco. No me han llamado. Me ha llamado Berlanga, Mario Camus, Almodóvar... mucha gente importante. Pero con los chicos de ahora, muy poco.

Hay público, sobre todo el más joven, que te ha descubierto ahora con Poquita fe.

Pepón Montero y Juan Maidagán han dado en el clavo. Todo el mundo la ha visto, desde el que te vende la fruta, pasando por el taxista, el que es abogado y es un tipo muy serio o el médico al que vas para que te vea lo que sea. Ha sido algo transversal y brutal en todos los sentidos.

Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de Honor
Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de HonorCristina Saiz

¿Hay algún personaje al que le tengas un cariño especial o del que se te haya quedado algo dentro?

¿Sabes qué pasa? Yo, al revés que muchos actores, pienso que todos los personajes que me han ofrecido ya estaban un poco dentro de mí. Yo puedo ser muy amable o una fiera. Puedo ser simpática y, de pronto, soltarte cuatro frescas. Creo que todo ya lo tenía dentro.

¿Ha habido momentos de duda o cansancio en los que te plantearas dejar la interpretación? ¿Qué te hizo continuar?

Cansancio, sobre todo. Después lo piensas, duermes bien dos noches en tu cama, te pasa algo bonito y ya está. Al final, yo soy actriz. No soy otra cosa. Puedo gustar más o menos, estar mejor o peor, pero lo que conozco es este oficio. Alrededor de eso han girado todas mis decisiones.

¿Qué papel dirías que ha jugado el humor en tu forma de entender la actuación y la vida?

Soy una actriz a la que siempre me llaman para cosas muy cómicas. El humor ha estado presente en casi todos los papeles. Y la vida yo la he entendido siempre con humor porque tengo un excelente sentido del humor. Eso me ha servido para afrontar muchas cosas que me han pasado.

Las malas circunstancias siempre las he salvado con sentido del humor. Es raro que una discusión no saque yo por algún lado algo que haga entrar el aire y un poco la risa. A casi todo en la vida se le puede ver el lado cómico. Me ayuda muchísimo a salvarme de situaciones muy dolorosas.

¿Cómo te gustaría que las nuevas generaciones de actores y actrices leyeran tu trayectoria?

Que lean lo que quieran porque yo ya no estaré y, además, me da un poco igual. No tengo ninguna aspiración por saber lo que la gente diga de mí. Me encantaría que todo el mundo dijera que mi trabajo es estupendo, pero eso no va a pasar. Como persona, sí. Me gustaría, sobre todo, que dijeran que soy buena compañera y que siempre me lo tomo en serio.

Si pudieras hablar con la Marta Fernández-Muro que empezaba, ¿qué consejo le darías y cuál no seguirías hoy en día?

A la Marta que empezó le diría 'Marta, a ti lo establecido nunca te ha gustado'. Nací ya fuera de lo establecido. Yo era de una familia totalmente normal, católica y todo lo que quieras. Yo nunca he sentido que perteneciese a eso. Tendría que haber arriesgado más. Ir a lo 'underground'.

Pero no supe o no me atreví. Quizá no tuve un contacto claro con esa gente. Y cuando te empieza a llamar gente importante del cine, pues me abocaron un poco a ir por ese camino. Al ir haciendo carrera y ser medianamente independiente a nivel económico ya me parecía imposible parar.

El cine y la televisión han cambiado profundamente -para bien- en las últimas décadas. ¿En qué aspectos crees que todavía queda mucho por hacer?

Ha mejorado todo muchísimo, pero por supuesto que las cosas se pueden hacer aún mejor. No es que el cine español esté a la altura del cine italiano, del neorrealismo. Ni al nivel más alto de la Nouvelle Vague. Pues no lo estamos. Eso no va a gustar, pero es así. Fíjate si nos queda. Hay cine muy bueno, pero nos queda. Si no, cerraríamos el negocio.

Archivado en