Las Ruinas de Santo Domingo reabren al público tras el cierre invernal

Pontevedra
13 de marzo 2026

Su apertura marca también el regreso de las visitas a un lugar que combina historia, arquitectura y un ambiente único en el corazón de la ciudad

Ruinas de Santo Domingo
Ruinas de Santo Domingo / Mónica Patxot

Las Ruinas de Santo Domingo, uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos de Pontevedra, volverán a abrir sus puertas al público este domingo 15 de marzo tras el parón habitual del invierno. El recinto podrá visitarse hasta el 31 de octubre, retomando así una de las citas culturales más frecuentadas de la ciudad.

Este singular enclave forma parte del Museo de Pontevedra y es, de hecho, el más antiguo de los siete edificios que integran el complejo museístico.

Su apertura marca también el regreso de las visitas a un lugar que combina historia, arquitectura y un ambiente único en el corazón de la ciudad.

El horario establecido permitirá acercarse a las ruinas de martes a sábado entre las 10.00 y las 14.00 horas y de 16.00 a 19.30 horas. Los domingos y festivos el acceso será sólo en horario de mañana, de 11.00 a 14.00 horas, mientras que los lunes el recinto permanecerá cerrado.

El interés que despierta este espacio histórico queda reflejado en las cifras del pasado año en el que cerca de 124.000 personas visitaron las Ruinas de Santo Domingo durante 2025, lo que las convirtió en el edificio con mayor número de visitantes del Museo de Pontevedra.

Además de la visita libre que comienza este domingo, la Deputación prevé organizar visitas guiadas a partir del mes de junio, una iniciativa pensada para profundizar en la historia y en los detalles arquitectónicos de este enclave medieval.

Situadas en el casco urbano de Pontevedra, las ruinas constituyen uno de los lugares más reconocibles de la ciudad. El conjunto conserva restos de la antigua iglesia y del convento dominico fundado alrededor del año 1282. Entre los elementos más destacados que se pueden contemplar figuran la cabecera de la iglesia, formada por cinco ábsides componiendo una estructura poco común en el gótico gallego, parte del muro sur del templo y la entrada a la antigua sala capitular, obras que se remontan al siglo XIV.

Con su reapertura, este espacio histórico se vuelve a convertir en un punto de encuentro entre el patrimonio y la ciudadanía, ofreciendo una oportunidad más para redescubrir una de las joyas arquitectónicas de la ciudad.