Xoel López (A Coruña, 1977) estará en "casa" el viernes 22. Llega a Pontevedra como cabeza de cartel de Río Verbena Fest, una cita musical en la que ya actuó en 2023 y para la que anuncia una "sorpresa", una versión inédita, y un repertorio pensado para el público de la ciudad, al que conoce bien y aprecia.
Repites en Río Verbena con solo 2 años de diferencia. ¿El público se encontrará a un Xoel López diferente?
Es una pregunta difícil. Sí distinto a lo que vio hace 2 años, porque yo me preocupo especialmente de que cada concierto sea diferente, incluso a veces cambiando repertorios expresamente para cada concierto. Por suerte, a día de hoy tengo una paleta de colores, mucho repertorio y una banda con la que llevo trabajando muchos años y enseguida nos ponemos las pilas para preparar algo. Además, han pasado 2 años, saqué un disco nuevo. Y siempre hago el concierto que yo querría escuchar. Eso no quiere decir que le vaya a gustar a todo el mundo, pero, como melómano y musiquero que soy, me pongo en la situación y digo, "Si yo estuviera en Pontevedra, de vacaciones o no, en verano, a la una y media de la mañana, en un festival de este tipo, ¿qué me gustaría escuchar?". Pontevedra es casa, lo conozco perfectamente, sé de qué hablo, obviamente, pero lo hago sea en Sevilla, en Cantabria o en Palma de Mallorca.
Hablas de que Pontevedra es casa. ¿Esa experiencia, y los conciertos previos, te ayudan a adaptar la setlist?
Claro. También influye el hecho de que llevamos tocando todo el año. Fue de los más intensos probablemente de mi carrera. Empezamos con gira de salas en enero y no paramos y lo noto con la banda. Tengo la suerte de ir con una banda que ya está muy engrasada y con la que llevo mucho concierto encima. Y voy cambiando. Lo hago para que la gente no vea el mismo concierto y también pensando en nosotros mismos, que tenemos siempre la sensación de refrescar el repertorio, de sentir que hay algo nuevo, algo que te hace estar un poco más alerta y que nos dé un poco de vidilla.
Vienes de todo el invierno de gira en salas, aunque has tocado también en el Atlantic. ¿El espacio lo cambia todo?
Sí. El contexto condiciona el repertorio totalmente.Tocar en un festival como el Atlantic o el Río Verbena es tocar al aire libre, a según qué hora, la gente normalmente con una cerveza en la mano, en un plan como más festivo. Y en las salas es más recogido, toda la gente, en principio, sabe lo que va a ver, paga por lo que quiere y tú también juegas con eso. En una sala, por ejemplo, tocaba el disco entero. No puedo decir mucho todavía, pero aún quedan algunas salas para terminar el año, para hacer una especie de tocada final en algún sitio en el que no estuvimos. Y con eso quiere decir que será en Galicia. Hay artistas que no se adaptan, hacen lo suyo y punto. Eso ya depende de cada uno.
¿Tú sí adaptas?
Yo, como soy melómano y musiquero, me pongo siempre en el lugar del público, no lo puedo evitar. Haciendo lo mío y respetando 100% mi repertorio y mi forma de entender la música, no me importa coger X canciones en vez de otras. Y también es verdad que en las salas ya me quito el gusanillo de tocar el disco entero y en los festivales soy el primero que quiere divertirse un poco más, tocar un viejo éxito y saber que eso es un subidón. Creo que es una cosa que es empática, pero también simpática, al final va y viene. Yo lo dije de toda la vida, los conciertos los hacemos entre el público y los músicos. Si no hay una comunión, no sirve de nada, no se crea lo que para mí es un buen concierto.
¿Conectas igual con el público en Pontevedra, en tu tierra, y en el resto de España?
Intento hacerlo, pero es verdad que en algunos sitios tienes un poco más de de filia. Pontevedra, concretamente. Mi manager vive en Pontevedra; tengo amigos en Pontevedra; desde niño, con mis padres, a pesar de ser yo de Coruña, veraneo al lado de Pontevedra; he ido a Pontevedra un millón de veces; me sé hasta el himno del equipo, porque tenía amigos que me lo enseñaron cuando tenía 17 o 18 años. Para mí es tocar en casa ,y además, es una de esas ciudades a las que le tengo un cariño especial. Es una ciudad que siempre he dicho en la que podría vivir.
¿Te exiges más a ti mismo por el hecho de esa cercanía?
Sí, sí, sí. De hecho, he preparado alguna cosita especialmente para este concierto porque para mí es un concierto que me hace tilín, al que le presto un extra de atención precisamente por esa afinidad que tengo a nivel personal. Voy a hacer una canción que no hacía desde el 2008 y que tiene su historia. Ya lo contaré en el concierto, pero va a haber alguna sorpresita.
La gira en salas fue con Caldo Espírito. ¿Este concierto también? ¿Qué nos vamos a encontrar?
Hay cuatro o cinco temas de Caldo Espírito, pero en este punto del año, voy a apostar por un repertorio más variado. Un 30% o 40% es el disco nuevo, pero todo lo demás son un poco 'hits' o lo que yo entiendo que son mis canciones más conocidas de diferentes épocas. Es lo que me gustaría a mí escuchar.
¿Y qué sensación te gustaría que se llevase a casa el público?
De haber conectado con sus emociones. Lo más importante para mí es que la gente se vaya habiendo sentido cosas, conectado con partes de su mundo emocional que a lo mejor las tiene un poco dormidas o apagadas o bloqueadas. Creo que hay algo terapéutico en los conciertos, yo al menos lo siento así, tanto tocando como escuchando a bandas. Intento acordarme mucho de la sensación que yo tengo cuando estoy de público. Cuando voy a ver un concierto que me gusta, siento cosas muy especiales y es como un pequeño viaje. También pasa cuando lees un libro o cuando vas a ver una buena película, que sales y durante un tiempo estás como cambiado. Si fuera el titular, te diría: me gustaría que tenga la sensación de cuando sales de una buena película.
Siempre has explorado nuevos sonidos, sobre todo en los últimos trabajos. ¿Hacia dónde vas ahora?
Un poco a la deriva siempre, porque soy muy de improvisar, de ir haciendo lo que se me va ocurriendo. No tengo un plan establecido nunca. Puedo tener un plan establecido de gira, porque son cosas que tienes que premeditar, pero en la parte artística, en la creatividad musical, voy muy sobre la marcha. Voy haciendo canciones y, a veces, unas las haces en un contexto, otras en otro y al final yo pienso que todas forman parte de mi vida y reflejan lo que uno sintió o lo que uno fue ese año y medio. A lo mejor hay incluso canciones que se contradicen o que hablan de sentimientos opuestos, pero todo es parte de la vida. Siempre entiendo que la vida es compleja, no es una línea recta y yo voy cantando sobre lo que siento.
¿Tienes algo nuevo en cartera ahora?
Tengo varios proyectos en la cabeza y no sé muy bien cómo estoy. Me pillas justo en un momento de dudas, porque estaba queriendo rehacer canciones del pasado y, al mismo tiempo, estoy componiendo canciones. No sé muy bien qué voy a a priorizar, pero me huele a que habrá disco nuevo el año que viene, probablemente.
¿Quizás alguna colaboración?
Eso no lo tengo pensado. A lo mejor surge, pero todavía no está en mi cabeza porque no tengo ni proyectos fijos. Todo se andará.
Echando la vista atrás, ¿repetirías todos los pasos que has dado o hay algo que no harías?
Lo repetiría, sin duda. Creo que puedo mirar hacia atrás con orgullo. No quiere decir que no haya tenido errores. A nivel de la industria musical, la he cargado muchas veces, he firmado contratos de los que me he arrepentido, me he topado con gente maravillosa y con gente que no, he hecho canciones mejores y peores. Aunque eso también es muy relativo. Siempre pongo el ejemplo del disco de Deluxe del 2005 de Los Jóvenes Mueren Antes de Tiempo. Le había cogido un poco de manía y mucha gente me dice, "Joder, pues es mi favorito." En fin, tantas canciones, tantos discos ya que he vivido un poco todas las sensaciones.
Pues 16 discos llevas...
Creo que sí, o 15. El otro día miraba que tengo 192 canciones registradas en discos y digo: "Madre mía".
¿Y te reconoces en aquellos primeros acordes de Deluxe?
Sí, sí. Incluso estoy en una fase dulce con ese pasado, con según qué etapa de Deluxe, sobre todo la etapa final. Lo veréis en Pontevedra. Estoy tocando canciones de esa época. Que no, por ejemplo, que durante años no la podía tocar porque había acabado un poco harto. Uno, al final, es curioso, se va reconciliando también con canciones. El tiempo va colocando todo en su lugar. Lo que sí puedo garantizar es que nunca he tocado una canción que no sintiera mínimamente. Es decir, si una canción, por lo que sea, pienso: "no estoy ahí ya. o no soy capaz de defenderla o no la siento", no la toco.
Para terminar, ¿me avanzas una de las que vayas a tocar?
La sorpresa prefiero no decírtela. Y el resto, te puedo decir que sonarán de Deluxe Que no, Reconstrucción, El amor valiente, que hace mucho que no la toco. Sonarán canciones como Tierra, O Paxaro do demo, que hice con Baiuca sobre mi tío abuelo, Florentino López, cantante ciego, violinista. Y canciones más actuales. Y hasta ahí puedo leer, como decían en el Un, Dos, Tres.