Dos puntos de los últimos quince posibles. Cinco jornadas sin conocer la victoria. El Ribadumia sigue en una peligrosa cuesta abajo, más de resultados que de juego, que le lleva a compartir la última plaza con el Ribadeo, tras sufrir un nuevo revés, en esta ocasión frente al Rápido de Bouzas, en un partido en el que ambos equipos dispusieron de claras ocasiones, y en el que el reparto de puntos sería lo más justo.
Por si fuera poco, el Ribadumia, que hizo un partido aceptable, se vio gravamente perjudicado en una acción al límite del tiempo reglamentario que debió significar el tanto del empate, con un gol fantasma en remate de Silva al que el colegiado no dio validez por estimar que el balón no había traspasado por completo la línea de meta, cuando la impresión general es que había entrado.
Los visitantes salieron con fuerza y estuvieron a punto de marcar casi en la primera jugada. Lo harían a los seis minutos en una falta frontal lanzada por Carlos Pereira, que entró por el centro, en una acción poco acertada del meta local Manu Táboas.
Con alternativas en el dominio y ocasiones para ambos equipos transcurrió la primera parte.
En la segunda avisaba Changui al rematar de cabeza a la cruceta con Sergio Ríos batido, hasta que el mismo Changui, al filo de la hora de juego, fabricaba un penalti cometido por Martín Barreiro, que él mismo se encargó de transformar.
Sin embargo los de Jorge Otero no tardaron en reaccionar y aprovecharse de una nueva indecisión de la defensa local, haciendo el gol de la victoria, de nuevo por medio de Carlos Pereira, en jugada de Antón Vilas.
El Ribadumia dominaba con el Rápido buscando el contraataque, hasta esa última jugada con el remate de Silva, que el árbitro no dio como gol, dejando a los de Sierra en una delicada situación.
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