El 'palo' que ha supuesto para el Pontevedra Club de Fútbol no pasar del empate ante el Rayo Majadahonda deja en una situación aún más comprometida si cabe a la nave granate a pocos días de las vacaciones navideñas.
El equipo pontevedrés ha agotado gran parte de su crédito a la espera de una reacción que no termina de llegar, por mucho que en algunos encuentros mereciese mayor premio.
El tiempo ha ido pasando y la zona de descenso ahoga cada vez más a un proyecto dirigido desde el banquillo por Antonio Fernández que afronta un momento decisivo.
Con 15 puntos y a dos de la salvación, la impresión es que las dos citas que restan para cerrar 2022 deben suponer un antes y un después. Puede ser para bien si los granates consiguen superar con éxito la 'final' que afrontarán el próximo domingo 18 de diciembre (12.00 horas) en el campo del Algeciras (décimo con 22 puntos), logrando unos puntos que le saquen de manera momentánea del descenso o bien que acerquen al máximo la zona de salvación antes del parón. Pero en el caso contrario el técnico podría quedar muy tocado. Cara o cruz.
Tras esa cita llegará la segunda eliminatoria de Copa del Rey frente al Tenerife en Pasarón (21 de diciembre, 21.00 horas), en un duelo sin presión que de salir bien serviría para elever la confianza del grupo.
Cabe destacar que el momento decisivo del campeonato se trasladará a principios de año, y es que en las dos primeras jornadas de 2023, las últimas de la primera vuelta, el Pontevedra se medirá a dos rivales de la zona media-baja como el Badajoz (14º con 18 puntos) en Pasarón y Unionistas (13º con 19 puntos) a domicilio.
Una oportunidad para enderezar definitivamente el rumbo o para empezar a complicarse su futuro muy seriamente en la tercera categoría del fútbol nacional.