Sigue sin conocer la victoria a domicilio en la presente temporada el Pontevedra. En su desplazamiento a Valladolid mereció más, pero el filial pucelano se aprovechó de dos penaltis, el segundo muy protestado y con toda la apariencia de no existir, para hacerse con los tres puntos, en sus únicos disparos a puerta con peligro. Los de Luisito volvieron a pecar de falta de puntería y fallaron dos claras ocasiones en la segunda parte para adelantarse en el marcador.
Frío, viento y el peor campo de la categoría, como lo definió el técnico granate durante la semana previa al partido. Con estos ingredientes, difícil "cocinar" un buen pastel. Y así fue. Los anexos del José Zorrilla son un campo indigno para la categoría que perjudican por igual a ambos equipos. Ante la imposibilidad de practicar buen fútbol, las acciones a balón parado suelen ser decisivas, como así fue también en esta ocasión. Los tres goles llegaron a balón parado, pero es verdad que el Pontevedra fue el único que generó peligro en jugada, fallando en la finalización, algo que ya comienza a ser tradicional en sus partidos y que en esta ocasión le costó regresar de vacío.
La primera parte no fue buena. Intensidad, disputa, segundos balones y dominio alterno. Comenzó mejor el Valladolid, que se adelantó gracias a un penalti señalado por el colegiado a los 25 minutos, al ser derribado Higinio por Bruno y que el mismo Higinio transformó engañando a Edu.
Con el marcador en contra el Pontevedra reaccionó. Luisito cambió de sistema, pasando a jugar un 4-3-3 que le hizo adueñarse del partido, aunque con excesivo fútbol directo y escaso peligro.
Esa reacción tuvo su premio también a balón parado, en un corner que no acierta a despejar el meta local, y que Jacobo Trigo remata estableciendo el empate.
Con el viento a favor en la segunda parte, el Pontevedra pudo adelantarse en la ocasión más clara de todo el partido, al poco de reanudarse el juego, con un balón largo que Jacobo Trigo no pudo controlar bien al intentar regatear al portero local, permitiendo a Dani Hernández hacerse con el cuero.
Hubo que esperar hasta cerca del minuto 70 para ver de nuevo algo de peligro. De nuevo fue el Pontevedra quien lo creó y con Mario Barco como protagonista, pero sin acierto en el remate, al cruzar excesivamente el balón, cuando estaba en muy buena posición.
Pero las características de este campo hacen que cualquier acción pueda cambiar el signo del partido. Así, cuando mejor estaba el Pontevedra, un centro de Mayoral da en la mano de Miguel (minuto 75). Si bien la mano da la impresión de estar completamente pegada al cuerpo, el colegiado vuelve a decretar el máximo castigo, pese a las protestas de los jugadores granates. De nuevo Higinio es el encargado de transformar, volviendo a adelantar al filial pucelano.
A partir de ahí, el Valladolid B intentó dormir el partido, y el Pontevedra sólo inquietó en una falta lanzada por Bonilla que remata de cabeza Jacobo Trigo al fondo de la portería (minuto 81), pero el árbitro invalida el tanto a indicación de su asistente, señalando fuera de juego del propio Jacobo Trigo, consumando una derrota dolorosa para el equipo gallego, que por juego y ocasiones mereció al menos un punto.
REAL VALLADOLID B (2): Dani Hernández; Anuar, Calero, Rai, Mario Robles; Manel Royo, Zambrano; Mayoral (Dani Vega, minuto 93), Higinio (Corral, minuto 87), Sinisterra (Marí, minuto 73); e Iván Martín.
PONTEVEDRA CF (1): Edu; Miguel, Portela, Bruno, Bonilla; Kevin Presa, Jacobo Trigo; Mouriño (Mateu, minuto 57), Abel (Jacobo, minuto 76); Álex González; y Mario Barco.
Árbitro: Alberto Villoria Linacero (Madrid), auxiliado en las bandas por Rubén Nebreda López y Aarón Vázquez González. Amonestó a Mario Robles y Marí, por el Valladolid B, y a Miguel, Abel, Jacobo y Mario Barco, además del entrenador Luisito, por el Pontevedra.
Goles: (1-0) Minuto 25: Higinio, de penalti. (1-1) Minuto 30: Jacobo Trigo. (2-1) Minuto 75: Higinio, de penalti.
Incidencias: Anexos José Zorrilla (Valladolid). Unos 350 espectadores.