Primeras carreras de la pretemporada para las jugadoras del Poio Pescamar, que este lunes han vuelto a pisar la cancha de juego con el primer entrenamiento oficial del equipo.
Superados con éxito los test de seroprevalencia a los que han sido sometidas tanto futbolistas como cuerpo técnico, así como los test físicos, Manu Cossío ha podido dirigir su primera sesión como entrenador rojillo.
Lo ha hecho, eso sí, en una situación de incertidumbre y con muchas dudas en el ambiente, ya que por el momento "no tenemos ni calendario y seguimos esperando al protocolo del Consejo Superior de Deportes", reconoce el entrenador pontevedrés.
Precisamente debido a la falta de protocolo por parte del CSD unido y las recomendaciones del servicio de prevención laboral, por el momento Cossío sólo ha planificado la primera semana de trabajo, con ocho sesiones (doble el jueves y viernes) que se realizarán de manera individualizada. No será por tanto hasta la próxima semana cuando comiencen a prepararse en ejercicios con contacto.
Esta indefinición hace además que tampoco se vislumbren en el horizonte partidos amistosos. Sí les anima al menos que se hable ya de mediados de octubre como la fecha para el inicio de la competición, después de tantos meses de parón.
El Poio Pescamar, en una temporada en la que parte con ambición de pelear por los primeros puestos y por el título en la aplazada fase final de la Copa de la Reina, espera todavía la llegada de al menos un refuerzo antes de dar por cerrada su plantilla, teniendo en cuenta que se quiere ir con precaución con Antía Pérez después de dos lesiones graves en las dos últimas campañas y que no se espera poder contar con Clara al menos hasta final de año.
Cossío avanza que espera que fructifiquen las negociaciones abiertas y que "si puede ser esta semana mejor que la siguiente" pueda contar con ese refuerzo, aunque tal y como explica "si ya fichar habitualmente es difícil, ahora mucho más".