Hace apenas dos jornadas el Cisne necesitaba poco menos que un milagro para eludir el descenso y conseguir la permanencia en la División de Honor Plata, y una abarrotada pista del CGTD fue escenario de ese milagro. Los caprichos del calendario quisieron que en esta jornada final se enfrentasen dos equipos en una final a todo o nada, en la que el que ganase obtendría el premio gordo, pero la derrota conducía a la pérdida de categoría.
Lo hizo el Cisne, ganando con autoridad a BM La Roca y alcanzando su objetivo de mantener la categoría por ganar a los catalanes en su average particular, al haber vencido en los dos partidos entre ellos.
Y es que a los pontevedreses no les valía otra cosa que los dos puntos, ya que el empate servía al cuadro catalán, que venía de perder la semana anterior otra final en su propia pista, frente a Zarautz, que le hubiese valido igualmente. Así las cosas, quien mejor gestionase la tensión y los nervios tendría mucho ganado, y ese fue el Cisne, que dominó el partido superando con autoridad a su rival a lo largo y ancho de los 60 minutos de juego.
Los de Nano Martínez, arropados por una grada llena a reventar, que no dejó de empujar en ningún momento, jugaron con una madurez y una tranquilidad impropia de un equipo con mucha juventud en sus filas, llevados de la mano de un Álex Chan sensacional (12 goles), que fue una ametralladora para los porteros visitantes, incapaces de parar sus lanzamientos exteriores ni sus penetraciones hasta la línea de seis metros.
Si exceptuamos los primeros cinco minutos, con igualdad y alternativas mínimas, el Cisne fue siempre por delante. Los primeros minutos apoyado en el acierto desde el extremo de Pablo Domínguez (7 goles), y la serenidad que aportaba el veterano Rafa Dasilva, goleando, fijando la defensa rival y asistiendo a sus compañeros.
En cuanto Pablo Galán logró encadenar tres paradas consecutivas, el Cisne se fue arriba y se escapó en el marcador (14-8, minuto 17). Pero en ese momento Nano Martínez optó por dosificar a Álex Chan, sentando también a Rafa Dasilva y los blancos se atascaron, pasando más de siete minutos sin anotar. Cometieron tres faltas en ataque consecutivas, sufriendo además una doble inferioridad, que aprovecharon los visitantes para volver a meterse en el partido (15-12) a falta de cinco minutos para el descanso.
Ahí se acabaron las bromas. Álex Chan regresó a pista y el Cisne amplió de nuevo se ventaja (17-12), para retirarse a vestuarios mandando por cuatro (18-14).
La segunda parte ofreció a un Cisne decidido a que el partido no se le escapase. Apretando en defensa, mantuvo la ventaja de cinco goles, para llegar al ecuador con su máxima diferencia (26-19), que ampliaría a nueve (31-22) a falta de ocho minutos.
Con el partido resuelto, el Cisne quiso que todos sus jugadores disfrutasen de la fiesta, y los catalanes, que no tiraron la toalla hasta el final, convirtieron el partido en un correcalles, con una defensa suicida que le sirvió para acercarse tímidamente (31-26) a falta de cinco minutos, más por errores en lanzamientos claros de los locales, que por verdadero peligro. Nano Martínez pidió un tiempo muerto y Álex Chan y Pepe Camiña sentenciaron para dar paso a unos últimos minutos de fiesta blanca en la pista, banquillo y grada. La permanencia era un hecho, y con ella la posibilidad de que el equipo siga creciendo en madurez y juego en la próxima temporada.
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