El exigente calendario que le resta al Club Cisne Balonmano hasta el final de la primera fase de la competición en la División de Honor Plata, al tener que recuperar dos jornadas aplazadas, tiene una nueva parada este miércoles 16 de febrero en la localidad burgalesa de Aranda de Duero (20.30 horas).
El club pontevedrés visita en uno de esos duelo suspendidos en su día por la covid al Villa de Aranda, octavo clasificado con 11 puntos y que aunque no matemáticamente está descartado en la práctica como rival en la fase por el ascenso.
Por ese motivo "a priori es un partido que puede que de cara a la segunda fase no tenga trascendencia", reconoce el segundo entrenador cisneísta, Quiños.
"De todas formas siempre sabemos lo difícil que ha sido para nosotros competir en el Príncipe Felipe, es un pabellón que siempre nos ha costado mucho y se nos ha dado mal", señala el técnico defendiendo que será "un partido complicado" y muy diferente al de la primera vuelta (35-20) en el que "quizás uno de nuestros mejores partidos de los últimos años".
Lo importante, asegura Quiños, es "seguir en buena dinámica" para no ceder el liderato del grupo en las últimas jornadas, pensando especialmente en los partidos que quedan ante rivales directos.