El Cisne se lleva el derbi del orgullo (31-25)

Pontevedra
02 de febrero 2022

Los blancos consiguen el triunfo frente al Teucro en un partido intrascendente pero repleto de emoción porque ambos equipos querían demostrar quién manda en el balonmano pontevedrés. El encuentro corresponde a la jornada 11 de División de Honor Plata, que no pudo disputarse el 18 de diciembre por un positivo en las filas azules

Derbi entre Cisne y Teucro correspondiente a la jornada 11 de División de Honor Plata
Derbi entre Cisne y Teucro correspondiente a la jornada 11 de División de Honor Plata / Mónica Patxot

No parecía un partido intrascendente porque no lo era. Un duelo entre Cisne y Teucro nunca es un partido más. Ni siquiera cuando uno es líder y el otro colista, porque en juego no estaban solo dos puntos, sino el orgullo de demostrar quién es el número uno del balonmano pontevedrés. El título honorífico se lo llevó el Cisne, pero sufrió más de lo esperado para doblegar a un combativo y valiente Teucro que, si mantiene esta intensidad en la fase por la permanencia, no sufrirá para conseguir su objetivo.

El Cisne, por su parte, cumplió su papel. Saltó a la cancha más relajado que su rival porque tenía poco que ganar y mucho que perder. Sin embargo, cuando vio que el Teucro tenía hambre, no tardaron los blancos en ponerse el mono de trabajo, apretar los dientes en defensa y volar en ataque para darle la vuelta a un partido que comenzó de cara para los azules.

Hasta tres intentos en menos de un minuto protagonizaron los de Irene Vilaboa para inaugurar el marcador. Pablo González, impecable bajo el arco y uno de los más destacados del Cisne, frustró las dos primeras acometidas. No pudo con la tercera. Y acto seguido, Deco volvió a perforar la meta, esta vez, local para demostrar que los de Jabato, ausente por covid-19, tenían un agujero en el puesto de pivote.

Tardaron en reaccionar desde el banquillo cisneísta y los azules lo aprovecharon para ampliar diferencias. Cuatro minutos tardó el Cisne en anotar su primer tanto, al que el Teucro respondió con otros dos para abrir una pequeña brecha de tres tantos en el marcador (1-4).

Tuvo que haber pedido Quiños, el responsable del banquillo local esta noche, tiempo muerto. Pero consideró que no era necesario. Acertó. Porque el Teucro comenzó a precipitarse en ataque y perder balones que el Cisne supo aprovechar para recortar diferencias con un juego de ataque rápido y combinativo.

A los 10 minutos de juego, después de un parcial de 5-0 fruto de una inferioridad numérica en el bando teucrista, el resultado ya sonreía a los blancos gracias al acierto anotador de Preciado, Bruno y Carlos Álvarez.

Verse abajo en el luminoso afectó a la confianza del Teucro, que ya no era capaz de encontrar posiciones de lanzamiento con facilidad y cuando lo hacía se encontraba con los reflejos felinos de Pablo González. Así fue creciendo poco a poco el colchón cisneísta, que llegó a alcanzar los cinco tantos de grosor pasado el ecuador del primer tiempo.

Cuando el Teucro parecía bajar los brazos, emergió la figura de Joshua Rau, que con dos grandes paradas consecutivas volvió a meter a los suyos en el partido. Pudieron los de Vilaboa ponerse a dos tantos de ventaja antes del descanso, pero González no estaba dispuesto a ceder su protagonismo bajo palos y frustró el contragolpe visitante.

Tras el paso por vestuarios, el partido ganó en velocidad y en llegadas a ambas porterías. Y, a partido revuelto, ganancia del Cisne. Los blancos se mostraron mucho más cómodos jugando al contragolpe y aprovecharon la incapacidad del Teucro para romper su muralla para castigarlos con rápidos ataques que casi siempre llevaron el sello de Carlos Álvarez. 

En un abrir y cerrar de ojos la ventaja pasó de tres a seis tantos y solo las buenas intervenciones de Killian, portero teucrista en el segundo tiempo, impidieron que el partido quedase sentenciado mucho antes.

Con el marcador decidido, hubo tiempo para acciones de gran calidad, como una asistencia de espaldas de Dzokic a Deco o definiciones con grandes saltos y a toda velocidad del cisneísta Álvarez. Hubo tiempo hasta para el debut del canterano teucrista Sergio Blond y hasta para la reaparición de Andrés Sánchez en las filas blancas tras más de seis meses de lesión.

La nota negativa la puso Mario Dzokic. El capitán teucrista tuvo que retirarse antes de tiempo por un golpe en su rodilla, aunque en las primeras exploraciones, la lesión no revestía gravedad. 

Con el bocinazo final, la alegría y celebración del Cisne con su hinchada quedó empañada por un pequeño enfrentamiento, fruto de la rabia por la derrota y de algunos gestos desacertados de los ganadores, entre jugadores de ambos equipos. Una muestra de que de intrascendente, el derbi pontevedrés de balonmano no tiene nada.

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