El tránsito granate del 4-2-3-1 al 3-4-3

Pontevedra
18 de enero 2023

El entrenador del Pontevedra, Antonio Fernández, ha combinado planteamientos durante la primera vuelta de competición desde una defensa de cuatro jugadores y un solo delantero a un esquema con tres centrales, dos carrileros y tres hombres de ataque; pasando también por el clásico 4-3-3

Antonio Fernandez, entrenador del Pontevedra, en el partido contra el Fuenlabrada
Antonio Fernandez, entrenador del Pontevedra, en el partido contra el Fuenlabrada /

Una de las conclusiones que ha dejado el final de la primera vuelta en Pasarón es la capacidad del Pontevedra para emplear, en función del momento del partido o del rival, distintos esquemas de juego.

A lo largo del primer tramo de competición, bien obligado por las bajas, bien por dar cabida a los mejores jugadores en el once, Antonio Fernández ha ido mutando sus sistemas desde el 4-1-4-1 de la temporada pasada en Segunda Federación al 3-4-3 que tanto empleó en su etapa en el San Roque de Lepe y que sirvió para eliminar al Tenerife y poner contra las cuerdas al Mallorca en la Copa del Rey.

Comenzó la temporada el Pontevedra con un planteamiento muy similar al empleado en la campaña anterior. Sin embargo, el técnico gallego dejó su sello desde el principio al ordenar un doble pivote, compuesto por Miguel Román y Yelko Pino, en el que el vigués debía guardar más la posición y ayudar al de Gondomar tanto en labores defensivas como en la salida de balón sin descolgarse tanto en ataque como hacía en Segunda Federación.

La disposición de los demás jugadores era ya conocida en el templo del Lérez. Una defensa de cuatro con Soto y Churre en el centro de la zaga y dos laterales de largo recorrido, dos interiores, Brais Abelenda como enganche y Charles o Rufo alternándose en el puesto de único delantero.

Con este sistema, que incluyó variantes puntuales en función del resultado reforzando el centro del campo con un pivote más en momentos con el marcador a favor o la entrada de dos nueves con el tanteador en contra, disputó el Pontevedra las catorce primeras jornadas.

No obstante, en algún partido el técnico granate ya mostró su tendencia hacia los tres centrales. Fue en la visita al Real Madrid Castilla, en la que por momentos Miguel Román ejercía más como un tercer central que como un pivote. Un planteamiento similar se había visto ya unas semanas antes en Linarejos, con la formación como titulares de los centrales Soto, Churre y Luis.

El técnico gallego dejó su sello desde el principio al ordenar un doble pivote, compuesto por Miguel Román y Yelko Pino

Sin embargo, los resultados no acompañaron y ni el sistema ni sus variantes cuajaron. Además, la entrada en el equipo de Borja Domínguez, que llevó a Yelko Pino a la suplencia en varias jornadas, obligaba a Antonio Fernández a buscar la forma de encajar en el once a los dos mediocentros con mejor manejo de balón de la plantilla.

Así se implantó el 4-3-3 en el equipo. La primera vez que el Pontevedra salió de inicio con este esquema fue en su visita al Arcángel tras la debacle previa en Pasarón frente al Racing de Ferrol. Sin embargo, la expulsión de Gudelj por su antideportiva entrada sobre Román, que le provocó una lesión en el tobillo, obligó a cambiar el esquema de forma prematura para volver al habitual 4-2-3-1. 

Aun así, las sensaciones eran positivas y a la semana siguiente, Antonio Fernández repitió. En Pasarón frente al Majadahonda, el Pontevedra volvió a ser dominador a pesar de que se le escapó el triunfo en los últimos minutos de partido. Insistió el técnico una semana más y, por fin, la victoria llegó en Algeciras. 

A pesar de la mejora, había una pieza que no funcionaba tan bien en este nuevo esquema. Brais Abelenda, caído a la banda izquierda, perdía presencia tanto en el juego ofensivo del equipo como en la faceta goleadora.

La llegada de la Copa del Rey se presentaba como el mejor escenario para hacer pruebas y Antonio se atrevió a presentar su 3-4-3. Con dos carrileros muy ofensivos y dos extremos, el Pontevedra generaba superioridades en ambas bandas y en línea de tres cuartos que permitían tanto ganar la línea de fondo como tirar diagonales al interior del área. En un primer tiempo primoroso, el Tenerife se vio sorprendido y el Pontevedra encarriló la eliminatoria con un once plagado de suplentes.

Con el 3-4-3, con dos carrileros muy ofensivos y dos extremos, el Pontevedra genera superioridades en ambas bandas

La tecla había funcionado y, aprovechando el parón navideño, el cuerpo técnico aprovechó el tiempo para perfeccionarlo. Llegó el Mallorca a Pasarón, repitió planteamiento Fernández Rivadulla y los de Javier Aguirre tuvieron que sacar toda su pólvora para doblegar a los granates en la prórroga.

Lo que funciona no se toca. Volvía la liga y al Pontevedra le tocaba demostrar ese nivel contra un rival directo por la permanencia como el Badajoz. En un Pasarón impracticable, el Pontevedra trató de ser el mismo que plantó cara a equipos de superior categoría con un idéntico planteamiento. Sin embargo, volvió a hacer gala de su fragilidad en ambas áreas, regaló dos goles, fue incapaz de transformar sus llegadas en tantos y acabó cediendo los tres puntos.

Todavía había motivos para la esperanza, pero, como ocurría a principio de temporada, este nuevo esquema vuelve a dejar fuera de juego a Pino o Borja Domínguez. Con las bajas que presentaba el equipo para visitar al Unionistas, Fernández apostó por Domínguez como acompañante de Masogo (sustituto de un enfermo Miguel Román) en el doble pivote, mientras que Pino fue trasladado a la teórica demarcación de extremo derecho.

El engranaje no funcionó, aunque en la práctica Yelko ejercía como interior dejando el carril para Oier, y en el segundo tiempo Antonio Fernández tuvo que realizar varios cambios tácticos que tampoco sirvieron para contrarrestar un nuevo episodio de fragilidad defensiva que hundió nuevamente en puestos de descenso a los granates.

Con la recuperación de efectivos, esperan en el vestuario granate en poder aumentar el nivel competitivo. Confían los jugadores en el sistema y en las diferentes variantes para hacer daño a los rivales, pero está por ver cuál es el planteamiento que presenta el preparador nacido en Ourense en la decisiva visita al Linense.

De lo que no hay duda es de la capacidad de los granates para idear planes de partido que sorprendan al rival. Ahora solo les queda mejorar su efectividad para comenzar a sumar de tres en tres.