Los montes de Caldas de Reis fueron un desafío para los ciclistas de montaña.
La segunda edición de la BTT Caldas Vila Termal reunió a 200 participantes que se enfrentaron a un recorrido completamente renovado y más exigente que el del año anterior.
El Club Scornabiker diseñó un trazado espectacular que incrementó notablemente el número de trialeras —tramos de alta dificultad técnica con pendientes pronunciadas, rocas y raíces— y redujo las pistas sencillas.
Estos obstáculos recibieron nombres pintorescos como Pedra Filga, a de Pemán, Pataca Cortada, Pumuki o Ratoncito Pérez, en referencia a elementos del terreno o a los propios ciclistas.
La prueba, que partió a las 9:00 horas del Parque Xardín, ofreció dos modalidades: la ruta larga de 50 kilómetros con 1.500 metros de desnivel acumulado, y la media de 40 kilómetros con 1.100 metros de acumulado.
El recorrido llevó a los ciclistas por la Fábrica da Luz, el contorno de los molinos y el puente de piedra, antes de adentrarse en el Monte de Santa María, donde se concentraban la mayoría de las trialeiras.
El teniente de alcalde y responsable de Deportes, Manuel Fariña, destacó que la prueba "coloca ao municipio no mapa turístico" y contribuye al dinamismo de la economía local.
"As e os participantes puideron gozar de excelentes paisaxes nunha proba con desafíos técnicos importantes", subrayó Fariña, quien ya avanza que "a BTT veu a Caldas para quedar".