La fe y la ambición da la remontada al Pontevedra sobre el Tudelano, con gol de Bruno en el descuento (2-1)

Pontevedra
26 de marzo 2017

Los de Luisito, llevados en volandas por un público entregado, dieron un paso de gigante en sus opciones de clasificación para el play-off de ascenso, aprovechando los tropiezos de Valladolid B y Ponferradina para abrir una distancia de 8 y 10 puntos, respectivamente, sobre sus directos rivales por la cuarta plaza, con 21 puntos (7 partidos) por jugar

Bruno celebra el gol de la victoria del Pontevedra sobre el Tudelano en Pasarón
Bruno celebra el gol de la victoria del Pontevedra sobre el Tudelano en Pasarón / Diego Torrado
Íñigo Valencia entrenador del CD Tudelano /

Que la fe mueve montañas es un dicho, pero a veces como en esta ocasión también es un hecho. La fe y la ambición del Pontevedra fue lo que le dio a los granates una remontada imposible, con un gol de Bruno en el último suspiro, frente a un Tudelano serio defensivamente, que tiró de oficio para ser mejor que los locales en la primera parte, pero que pecó de conservadurismo en la segunda, echándose atrás y pagando con la derrota el empuje pontevedrés.

Los de Luisito, llevados en volandas por un público entregado, dieron un paso de gigante en sus opciones de clasificación para el play-off de ascenso, aprovechando los tropiezos de Valladolid B y Ponferradina para abrir una distancia de 8 y 10 puntos, respectivamente, sobre sus directos rivales por la cuarta plaza, con 21 puntos (7 partidos) por jugar.

Presión alta, oficio y balón parado. Fueron las armas de un Tudelano que consiguió anular las virtudes del Pontevedra, haciendo que el primer tiempo se jugase como había planificado el equipo navarro. Los 20 minutos iniciales fueron de desconcierto absoluto de los granates, incapaces de acercarse siquiera al área visitante.

Con Mouriño de falso nueve para intentar conectar con Añón y Álex González, sin conseguirlo, el Tudelano dispuso de dos líneas de cuatro muy juntas y entre ellas un pivote como Íñigo Ros, para hacer de tapón insuperable para los locales.

Planteamiento básico de los visitantes pero tremendamente efectivo, esperando su oportunidad en una contra o una acción a balón parado. No llegó lo primero, pero sí lo segundo. Fue en una falta tan bien ejecutada por Ibai como mal defendida por la defensa granate que permitió a Nandi peinar el envío y batir a Edu.

El Tudelano tenía el partido donde deseaba, justo antes de bajar las revoluciones de su excelente puesta en escena. Los navarros se echaron atrás, taponando cualquier posibilidad de peligro ante su meta. Y al Pontevedra se le hizo de noche. Luisito reaccionó moviendo ficha. Dio entrada a Mateu por Capi poco después de la media hora, retrasando a Jacobo Trigo a la posición de central y cambiado el sistema de 4-3-1-2 al 4-2-3-1. Ni así funcionó la cosa, tanto que el único y tímido disparo entre los tres palos de los locales llegaba poco antes de que el árbitro señalase el descanso. Lo hizo Álex González, pero Pagola detuvo con seguridad.

Si el Pontevedra quería remontar tendría que hacer una labor de desgaste de un Tudelano que se encontraba cómodo al ritmo que se habían jugado los primeros 45 minutos, y que además tiraba de experiencia para bajar las revoluciones al mínimo contacto favorable. La esperanza de la parroquia local pasaba por esperar que los navarros fuesen a menos con el paso de los minutos.

Y no fueron a menos, pero sí dieron varios pasos atrás en su planteamiento, defendiendo cada vez más cerca de su área y posibilitando que el dominio pasase a ser decididamente local a la vuelta de vestuarios, aunque su orden defensivo y la variedad de recursos fruto de la experiencia de sus hombres le daban para no pasar excesivos apuros.

Claro que era tentar demasiado a la suerte. Aunque el Pontevedra seguía sin jugar bien, las ganas y el empuje de sus jugadores era cada vez mayor. Así llegaba la primera gran ocasión, en un magnífico centro de Abel que no aprovechó Mateu, mandando fuera el remate.

El Pontevedra se volcaba cada vez más. Eneko entraba por Mouriño, acentuando la apuesta ofensiva de Luisito. El Pontevedra, sin embargo, quedaba expuesto a una contra definitiva, y casi la encuentra el Tudelano. Superaba la hora de juego Edu evitó con los pies que el remate de Ion Vélez, a centro de Javo Cabezas, supusiese un 0-2 en la segunda llegada seria de los navarros.

A partir de ahí comenzó el asedio. Con el público entregado, Pasarón encontró una comunión mágica que hizo que nadie dejase de creer. Por empuje y ganas, más que por buen juego, los granates se fueron arriba con todo. Álex Fernández entraba por Portela, lesionado. Se perdía defensivamente, pero se ganaba poder cerca del área.

Añón avisaba, mandando el balón al lateral de la red, en la mejor jugada combinativa de los granates, que cada vez recuperaban más arriba e impedían que el Tudelano saliese con el balón controlado. Los navarros oponían buen orden táctico y pérdidas de tiempo que a la larga le saldrían caras (dos amonestaciones y prologanción del descuento que resultó decisiva y no bien aceptada por los navarros).

Pese a ello, parecía que nada haría mover el marcador. Pero lo que nadie contaba era que las acciones de estrategia diesen "petróleo" a un Pontevedra inferior en centímetros a la experimentada zaga rival. Cuando el partido iba camino de agotar los 90 reglamentarios, Añón saca un corner de los muchos que lanzó el equipo local, y Abel ponía con la cabeza el balón en la escuadra, imposible para Pagola. Era el empate y Pasarón empujaba cada vez más.

Los jugadores no dejaron de creer. Cuatro de descuento, con uno más que dio el colegiado por las simulaciones de los navarros. Así se llegó al 95 con una falta provocada por Álex González junto a la banda izquierda. Se produjo dentro del tiempo de prolongación, por lo que el árbitro la dejó sacar. Era la última. Del lanzamiento se encargó Álex Fernández para que apareciese Bruno, inmenso, sobresaliendo sobre todos para picar de cabeza en el segundo palo y hacer estallar de alegría Pasarón. El famoso minuto "90 y Ramos" fue en esta ocasión el "90 y Bruno", para lanzar al Pontevedra hacia un play-off que antes de comenzar la liga parecía un sueño, ahora ya no tan imposible. Cuestión de fe.

PONTEVEDRA CF (2): Edu: Adrián, Portela (Álex Fernández, minuto 73), Capi (Mateu, minuto 33), Bruno; Jacobo Trigo, Abel, Kevin Presa; Mouriño (Eneko, minuto 61); David Añón y Álex González.

CD TUDELANO (1): Pagola; Delgado, Nandi, Lalaguna, Meseguer; Íñigo Ros; Javi Cabezas (Óscar Vega, minuto 75), Lizarraga (Lázaro, minuto 62), Chema Mato, Ibai; e Ion Vélez (Bakka, minuto 81).

Árbitro: Fernando Bueno Prieto (Madrid), auxiliado en las bandas por Guillermo Santiago Sacristán y Ánder Arzamendi Argaya. Amonestó a Kevin Presa, Bruno y Abel, por el Pontevedra, y a Lizarraga, Nandi, Ion Vélez, Lázaro y Delgado, por el Tudelano.

Goles: (0-1) Minuto 18: Nandi. (1-1) Minuto 87: Abel. (2-1) Minuto 95: Bruno.

Incidencias: Estadio Municipal de Pasarón (Pontevedra). Unos 2.800 espectadores.