La reunión del Consejo de Administración del Pontevedra con los accionistas mayoritarios, presidente de la Deputación y alcalde de la ciudad, celebrada a última hora de la tarde del martes en las oficinas del club, en Pasarón, decidió mantener en el cargo al actual presidente, José Manuel Fernández, a la espera conocer el resultado del cierre del balance de la temporada anterior.
A la cita faltaron la consejera Lupe Murillo, ausente por motivos personales, y el representante de la empresa Sercoysa, mientras que el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, se incorporó con retraso debido a su intervención en un programa televisivo. Estuvo también presente una letrada, representante del bufete Garrigues, para explicar la situación y opciones legales de la sociedad ante el nuevo escenario que se plantea tras el fracaso del proceso de ampliación de capital, en el que se quedó muy lejos de cubrir la cantidad prevista.
No hubo decisiones relevantes. Simplemente un conocimiento superficial de la situación económica de la entidad. Se habló de que había alrededor de unos 70.000 euros pendientes de recibir, con lo que se pretende hacer frente a las deudas pendientes a jugadores y empleados, pero debido a que el balance y cuenta de resultados del ejercicio cerrado a 30 de junio no está todavía finalizado, se optó por esperar un nuevo plazo de unos 15 ó 20 días para, tras estudiar la situación que se plantee, tomar decisiones definitivas.
De este modo, no se alcanzó el consenso a la propuesta realizada por Ricardo Tilve de designar ya a Lupe Murillo como presidenta, al oponerse alguno de los presentes en tanto no se dispusiese de los datos económicos definitivos, además de saber cuál es su proyecto y equipo con el que pretendería llevarlo a término.
No obstante, los accionistas sí adoptaron un acuerdo que puede llevar a que se produzcan cambios sustanciales en breve, al dejar abierta la puerta a la posible entrada de nuevos miembros en el Consejo.
Además, por parte de la letrada asesora se explicaron las opciones legales que se le plantean al club, ante el fracaso de la ampliación de capital recientemente realizada. La letrada informó de las tres posibilidades que se abren, dos de las cuales se consideraron por los asistentes como absolutamente inasumibles, como serían la realización de una nueva reducción de capital, dejando el valor actual de las acciones a cero y la disolución de la sociedad. De este modo, la única opción que parece factible es convocar otra Junta General de Accionistas para solicitar autorización de una nueva ampliación de capital, necesaria tras el fracaso de la anterior para evitar que el club pueda entrar en causa legal de disolución. En este caso, los presentes hablaron de que sería necesaria una intensa labor de captación para evitar que se produzca un nuevo fiasco.
No obstante, ahora todo queda a expensas del cierre contable, no siendo de descartar que, mientras no se conocen las cifras finales, en las próximas fechas pueda haber movimientos en el seno del Consejo.