Hasta última hora del domingo, pasadas las 22.30 horas de la noche, no se ha aclarado el panorama que tendrá por delante el Pontevedra Club de Fútbol en la última jornada de liga, una jornada de infarto en la que peleará por evitar caer a la Tercera RFEF, la quinta categoría del balompié nacional.
A esa hora se daba por concluido el partido entre Villarrubia y Las Rozas, que a priori puede parecer que debería importar poco. Sí lo hacía, y es que gracias a un gol del ex-granate Jesús Berrocal dando el triunfo a los primeros, al Pontevedra le valdría un empate en su partido a vida o muerte frente al Real Oviedo Vetusta.
Tras las tablas en Villaviciosa y la victoria del Salamanca, los de Luisito cayeron a la tercera plaza del grupo I con 31 puntos, un lugar que ponía en peligro la continuidad en la categoría de ser el peor de los terceros entre los cinco grupos. Fueron horas de suma de puntos y coeficientes para saber qué esperar, y sólo la derrota de Las Rozas aclara un poco la situación apuntando ese peor tercer al grupo V.
Ahora el Pontevedra sabe que será equipo de Segunda RFEF si vence al Real Oviedo Vetusta en el Estadio Municipal de Pasarón pero también si empata. Poco importa ya lo que hagan Coruxo (33 puntos) o Salamanca (32). Sólo la derrota le enviaría a Tercera, claro que el rival será precisamente el único que puede sobrepasarle en la tabla, y al que sólo le valdrán los tres puntos.
En una temporada para el olvido, 90 minutos definirán la magnitud de la catástrofe. Al menos lo harán con el respaldo de la afición, con un encuentro que podrá contar con hasta 3.000 aficionados en las gradas. Se avecinan curvas y muchos nervios, y ese apoyo puede marcar la diferencia.