Vuelta a las andadas de un Pontevedra al que se le atragantan las máñanas futbolísticas madrileñas. Los granates repitieron errores y defectos que suelen significar perder un partido. Frente al Rayo Majadahonda los de Luisito llegaron tarde, se encontraron con dos goles en contra, uno al comienzo de cada período, concedieron demasiadas facilidades defensivas y carecieron tanto de pegada en ataque como de capacidad de reacción tras encajar el 2-0.
El equipo granate concedió demasiado e incluso tuvo en Edu Sousa a su mejor hombre, evitando una derrota más abultada. Los de Luisito fueron un equipo desordenado, que quiso pero no pudo y jugó a impulsos, sin continuidad, y a pesar de ello tuvo opciones de meterse en el partido varias veces, pero en todas ellas le faltó el necesario acierto rematador.
No habían transcurrido más que tres minutos cuando un saque de puerta de Edu le queda corto y el despeje local llega a Dani Pichín que se va en velocidad y es derribado por Miguel Ángel cuando encaraba al meta granate. El mismo Dani Pichín transforma el penalti, pese a que Edu estuvo a punto de parar.
Con el Pontevedra presionando muy arriba y el Rayo buscando los balones largos a la espalda de la defensa, intentando aprovechar la velocidad de sus puntas, el primer tiempo fue de dominio local hasta cerca de la media hora, especialmente gracias a la superioridad mostrada en el centro del campo, que le permitía generar acciones por ambas bandas en la que las incorporaciones de los laterales madrileños creaban muchos problemas a la defensa granate.
A los de Luisito le costó acercarse con peligro al área rival, aunque cuando lo hizo tuvo sus mejores minutos, con dos ocasiones casi consecutivas en las botas de Álex González, la primera a centro de Miguel Ángel, que remató desviado, y la segunda en un disparo que despejó con dificultades el meta local Basilio.
Pero los granates seguían sin sentirse cómodos y el Rayo volvió a crear serio peligro con dos nuevas ocasiones en apenas un minuto. Un balón que ganó Vicente en medio campo y viendo a Edu adelantado intentó sorprenderle obligando al meta visitante a sacar el balón casi de la misma escuadra, y un centro-chut de Coto que salvó David Goldar antes de que pudiesen llegar los delanteros locales.
La diferencia entre ambos la marcaba la movilidad arriba de los jugadores locales, más verticales que los gallegos, que cuando atacaban no lograban incordiar a la defensa del Rayo. Etxániz, demasiado solo y desasistido, trabajaba sin fruto en la presión, mientras la línea de creación no acertaba a imponerse. Como consecuencia, la sensación al descanso era que los madrileños habían sido mejores y que el Pontevedra debía cambiar bastantes cosas si quería tener opciones en el segundo tiempo.
Fue prometedor el arranque del segundo tiempo que hizo el Pontevedra. Luisito movió ficha realizando dos cambios simultáneos en el descanso, dando entrada a Berrocal e Iván Martín por Etxániz y Marcos Álvarez, buscando reactivar su ataque, y casi le da resultado. Los granates salieron volcados y tuvieron el empate, pero una vez más con sus habituales dificultades para transformar las ocasiones que genera.
Un balón que sirve Jorge al espacio libre deja solo a Iván Martín ante Basilio, pero el delantero visitante estrelló el remate en las piernas del portero madrileño (minuto 48).Poco después y a balón parado, aspecto en el que el Pontevedra creó más sensación de peligro, en un corner lanzado por Prosi no llegó Adrián León, pero sí David Goldar que remató mal en primera instancia y cuando lo hizo en la segunda, logrando marcar, cometió falta sobre el portero madrileño, invalidando la acción.
Parecía que el Pontevedra había encontrado la fórmula, pero un balón recuperado por Ayoub en la zona central da lugar a una excelente acción individual del centrocampista madrileño, aprovechando además una sorprendente pasividad defensiva granate, que permitió a Ayoub llegar al área, plantarse ante Edu y batirle con comodidad.
El cabreo de Luisito señaló a Miguel Ángel, sustituido inmediatamente por Carlos Ramos, agotando los cambios y pasando poco después a defensa de tres, pero ni con esas los gallegos se encontraron cómodos e incluso pudo llegar el tercero a los 63 minutos, en una llegada de Jeisson a la que respondió Edu mandando a corner en una gran parada.
La mejoría granate había durado escasamente cinco minutos. Luego, a raíz del segundo gol del Rayo, entraron las prisas y el desorden, intentando llegar con más corazón que argumentos futbolísticos, buscando un fútbol demasiado directo y con excesivo espacio entre líneas que permitía a los locales esperar cómodamente la posibilidad de una contra que sentenciase definitivamente el marcador.
No llegó esa contra porque la inspiración de Edu Sousa lo evitó, pero tampoco el gol que hubiera metido al Pontevedra en la lucha por el partido, aunque alguna opción hubo, especialmente una de Adrián León, pero los madrileños apenas sufrieron para llevarse con justicia los tres puntos.
RAYO MAJADAHONDA (2): Basilio; Rubén, Juan Cruz, Jorge García, Andújar, Vicente, Dani Pichín (Jeisson, minuto 61), Ayoub, Chiqui, Carlitos (Fonda, minuto 78) y Coto (Dani Martínez, minuto 67).
PONTEVEDRA CF (0): Edu, Miguel Ángel (Carlos Ramos, minuto 53), David Castro, David Goldar, Adrián León, Kevin Presa, Álex González, Jorge, Etxániz (Berrocal, minuto 46), Prosi y Marcos Álvarez (Iván Martín, minuto 46).
Árbitro: Alexander González González (Tenerife), auxiliado en las bandas por Yeray Hernández Barrera y Jhovanny Andrés Ossa Hernández. Amonestó a Ayoub, en el Rayo Majadahonda y a Miguel Ángel y David Goldar, en el Pontevedra.
Goles: (1-0) Minuto 4: Dani Pichín, de penalti. (2-0) Minuto 52: Ayoub.
Incidencias: Campo del Cerro Del Espino (Majadahonda). Unos 500 espectadores.