Marín Futsal y Poio Pescamar afrontarán este fin de semana la que será la última jornada del año.
En casa juega el equipo entrenado por Raúl Jiménez, que se citará este sábado en A Raña (17:00 horas) ante el recién ascendido Atlético Torcal, penúltimo clasificado con cinco puntos.
Las marinenses afrontan la cita, marcada en rojo por el técnico, "con las mejores perspectivas" ya que conseguir un triunfo supondría colocarse con 19 puntos antes de que termine la primera vuelta, lo que sería "un baremo impresionante y un colchón más que apreciable para el 2022".
Asimismo, Café, máxima anotadora del equipo, asegura que el partido "va a ser muy complicado, es un equipo que juega muy bien y que tiene jugadoras jóvenes con mucha calidad y atrevidas".
Raúl Jiménez podrá contar con Silvia Aguete y Antía como porteras, Ceci, Café, Pau, Lu, Maria León, Mar Fernández, Gaby, Daniele Fleitas, Adriana e Inés Mayan.
El cuadro conservero, en cambio, llega tocado anímicamente a la cita en Llobregat, donde se enfrentará este sábado al Penya Esplugues (16:00 horas), antepenúltimo clasificado con nueve puntos en su casillero.
Después de perder en el derbi en casa en el derbi contra el Ourense Envialia, el Poio Pescamar (séptimo clasificado con 15 puntos), buscará reencontrarse con la victoria ante un rival "que siempre nos genera problemas" y que "en su pista se hace muy fuerte", analiza la jugadora rojilla, Anna Escribano.
Un triunfo este fin de semana sería vital para el equipo entenado por Manu Cossío y así recuperar el ánimo de cara a la vuelta del parón navideño.