Era un partido clave para mantener viva la llama de la permanencia en A Raña, pero el Peixe Galego, que llevaba varias semanas ofreciendo una buena imagen, no tuvo su mejor día en un enfrentamiento contra un equipo que llegaba a Marín sumida en una larguísima racha de derrotas y que necesitaba ganar para escapar de la zona peligrosa de la tabla. El Huesca, consciente de su necesidad, planteó un partido muy serio en defensa que fue suficiente para regresar a Aragón con el triunfo en la maleta.
Los de Javi Llorente entraron mal en el partido y los visitantes se hicieron con una jugosa renta al final del primer cuarto que supieron administrar en los siguientes. Especialemente malo fue el segundo acto para los intereses del Peixe Galego, cuyos mejores jugadores no estuvieron acertados de cara al aro y se fueron al descanso con el partido prácticamente perdido (15-26).
El juego del conjunto local mejoró ligeramente tras el paso por vestuarios, pero desafortunados en el rebote y sin acierto en los tiros de campo, obrar la remontada era poco menos que un milagro.
Pero si de algo saben en el feudo marinense es de hacer posible lo imposible y en el cuarto definitivo, el Peixe volvió a ofrecer su mejor cara. La empresa era complicada, pero el juego coral de los de Llorente que tanto se había extrañado en los minutos anteriores por fin apareció. Recortó distancias el Peixe e incluso desperdició alguna oportunidad para meter el miedo en el cuerpo al rival que finalmente, no sin sufrimiento, se hizo con la victoria.
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