El Club Cisne Balonmano finaliza líder la primera vuelta de la primera fase de la División Honor Plata después de superar por la mínima al San Pablo Burgos. Los jugadores de Jabato se encontraron con dificultades para atravesar la defensa local y mostraron dos caras durante el partido para, en los 10 minutos finales, obrar una gran remontada y sentenciar por 31-32.
Comenzó el partido con un ritmo frenético, con ambos conjuntos intentando encontrar espacios entre unas defensas que estaban siendo casi impenetrables. En especial la del Burgos, que blocaba los lanzamientos de un Cisne que se encontraba con un parcial en contra de 3-1 a los cuatro minutos de juego.
Pero no tardó en dar la vuelta al marcador el club pontevedrés. Jorge Villamarín empezó a hacer de las suyas bajo palos, mientras en el campo contrario los atacantes blancos conseguían dar con la tecla para atravesar la zaga local aunque con muchas dificultades (min. 8, 4-5).
Y cuando el Cisne consiguió colocarse con un pequeño colchón de dos goles gracias a un sublime Mateo Arias, que llevaba a sus espaldas un total de 4 goles, la mitad de su equipo, el San Pablo Burgos reforzó su defensa para devolver el golpe con un parcial de 4-0 que dejaba helado al club blanco, obligando a Jabato a parar el cronómetro para intentar revertir la situación (min. 16, 10-8).
Dicho y hecho. Puso pausa en sus ataques el club blanco y cambió a una defensa 5-1, pagando con la misma moneda a su rival y devolviendo la igualdad al marcador (10-10). La herida pudo ser mayor, sobre todo cuando los burgaleses se quedaron en inferioridad numérica por la exclusión de Diego Vera, pero el Cisne solo fue capaz de colocarse con un gol de ventaja sobre su rival (11-12).
La igualdad que había habido hasta el momento se mantuvo hasta llegada la recta final del primer acto, firmándose un empate a 16 con el que se alcanzó el descanso y que dejaba todo por decidir en la segunda mitad.
Tras el intermedio, las defensas y los guardametas volvieron a ser protagonistas. Les costaba ver portería a ambos conjuntos, que no solo fallaban en su lanzamiento exterior sino también desde los siete metros. El alto ritmo obligaba a los técnicos a pedir pausa a sus jugadores, que se encontraban una y otra vez con sendos muros.
Con la tensión palpable en el ambiente fueron pasando los minutos, pero era el Burgos el que se hacía dueño del duelo incluso en inferioridad, obligando a Jabato a parar el tiempo al ver que el partido se le estaba escapando (min. 13, 24-21).
Se le complicaban todavía más los intereses al Cisne, que se quedaba con dos jugadores menos sobre la pista por las exclusiones de Carlos Álvarez y Chan. Pero hizo los deberes el conjunto blanco, manteniéndose muy bien posicionado en todo momento para evitar dejar huecos que se pudieran convertir en una losa más grande (26-24).
Quedaban 10 minutos de partido y todo cambió. La defensa posicional de los pontevedreses surgió efecto, interceptando las llegadas de un Burgos que veía peligrar la victoria. Así, con sendos contragolpes, el Cisne dio la vuelta al duelo, obligando esta vez al técnico local a parar el tiempo (min. 27, 28-30).
Con el triunfo casi en el bolsillo, los blancos ralentizaron el juego, haciendo más largas sus posesiones para rascar todos los segundos posibles. Redujo distancias el San Pablo a falta de 1 minuto para el final y el Cisne respondió como sabe, con un nuevo gol de la mano de Chan, que devolvía el colchón de dos goles (29-31).
Todavía quedaba tiempo y podía pasar cualquier cosa. Los locales vieron a la defensa cisneísta descolocada y con un rápido contragolpe hicieron otro tanto. Pidió tiempo muerto Jabato a falta de 25 segundos para aprovechar el que sería el último ataque de los suyos y el siete tampoco falló, igual que hizo el local Ernesto López que, sobre la bocina, anotaba el 31-32 con el que se alcanzaba el pitido final.
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