En el Pontevedra "tenemos claro a dónde vamos". Los granates visitarán este sábado (19:00 horas) el campo del Toralín, el feudo de la Ponferradina, y su entrenador, Rubén Domínguez, cree que es uno de los "cuatro o cinco equipos" que optan a ser campeones de Primera RFEF.
Pero a pesar de la dificultad del encuentro, Domínguez afirma que "nosotros no vamos a renunciar a ningún partido ni a ningún punto que podamos conseguir".
"Queremos hacer un buen partido y dar la sorpresa", ha sostenido el técnico del Pontevedra, que se ha mostrado "totalmente convencido" de que el equipo competirá "a alto nivel".
Ha reiterado que viajarán a Ponferrada "muy confiados" con el plan que han trazado para el partido durante toda esta semana y con la "energía que nos dio Pasarón el otro día", que hace que los granates "no tenemos miedo a nada".
Espera encontrar enfrente a un rival "que nos va a tensar" en el centro y contraataque, a lo que se sumará una afición que "empuja" y creará una "sensación de caldera". Pero para los granates será un "buen termómetro" para ver "cómo de competitivos somos en situaciones adversas".
Con respecto a los cuatro fichajes llegados esta semana, Marcos Denia, Tiago Rodríguez, João Resende y Álex Compa, el entrenador del club ha asegurado que "han llegado bien" y aportan "versatilidad" al equipo y "más energía" por la corta edad que tienen todos ellos.
Junto con los jugadores que ya estaban, según Rubén Domínguez, "conformamos un buen bloque" compuesta por gente "muy comprometida y que son buenas personas". Ha destacado ademán que son "muy competitivos" y que "van a full" con todo lo que se les propone.
En la faceta propiamente deportiva, Domínguez ha apuntado que esta plantilla tiene un "buen nivel técnico" y en la que hay jugadores "con mucha hambre" y con una mentalidad fuerte con la que espera dar forma a un Pontevedra "que haga disfrutar a Pasarón".
Para este partido contra la Ponferradina, el míster pontevedrés tendrá disponibles a todos sus efectivos, a excepción de Garay, que se está recuperando de las fracturas en el rostro que sufrió durante el debut liguero contra el Cacereño.
A preguntas de los periodistas, el entrenador del Pontevedra no ha eludido la polémica que ha generado la suspensión del partido que debía enfrentar este fin de semana al Racing de Ferrol con el Real Madrid Castilla, solicitada por el equipo madrileño.
"Si me llega a tocar a mí estaría muy cabreado", ha asegurado Rubén Domínguez, porque "nadie tiene la culpa de que un equipo tenga nueve internacionales y que no haya parón de ventanas internacionales en esta categoría".
Si alguien tiene tantos jugadores extranjeros, ha añadido, "es lo que hay y el partido debería de jugarse" porque, en este caso concreto, "también tienen el Real Madrid C y el equipo de División de Honor".
En todo caso, ha reconocido que hay que "aceptar" la decisión de Federación de aplazarlo ya que "son los que marcan las reglas del juego y los demás tenemos que asumirlo".