El Cisne estropeó en poco más de siete minutos en la segunda parte el excelente trabajo que había realizado en la primera. En ese corto espacio de tiempo los de Jabato cayeron en un profundo bache de juego que les costó encajar un severo parcial de 7-1 entre el minuto 43 y 50 de partido, para pasar de ir por delante (24-25) a ver como el Alcobendas sentenciaba el resultado a su favor.
Los madrileños, que llegaban al partido con la necesidad de conseguir su primera victoria de la temporada, se aprovecharon del bajón incomprensible del equipo pontevedrés, que después de mandar y dominar durante buena parte del partido, se vino abajo en el último cuarto de hora, encajando una derrota hasta cierto punto lógica por la categoría del rival, uno de los grandes de la categoría, pero dolorosa por la forma en que se produjo.
Con un juego fluído, el equipo blanco dominó a su rival en los primeros 30 minutos, en los que fue dueño del partido, logrando una máxima diferencia de cuatro goles (11-15) a falta de poco más de siete minutos para el descanso, que los madrileños reducirían a un sólo gol (16-17) antes de retirarse a vestuarios.
Pero la segunda parte tuvo otro color. Alcobendas pronto logró ponerse por delante, si bien las alternativas con ventajas mínimas para uno y otro, y los empates eran una constante, en un partido marcado por la igualdad hasta el minuto 42. Ahí el Cisne todavía mandaba, pero el equipo se vino abajo y los madrileños lograron ese demoledor parcial de 7-1 para ponerse 31-26, a falta de diez minutos.
Los gallegos ya no fueron capaces de reaccionar y terminaron perdiendo por un claro 36-31, que no refleja lo cerca que los de Jabato estuvieron de conseguir sus primeros puntos a domicilio.
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