Sufriendo sabe mejor. Así ganó el Teucro en Ciudad Real a un siempre complicado Alarcos, capaz de hacer doblar la rodilla a Zamora y aspirante a meter la cabeza en los puestos de play-off. La victoria de los de Quique Domínguez llegó en un partido igualado, que no dio respiro a nadie y que significa un paso de gigante para el conjunto azul, que suma su octavo triunfo consecutivo y aprovecha que Palma del Río perdió en Barcelona para ponerse tercero en un triple empate con catalanes y andaluces, y a sólo dos puntos del nuevo líder Seguros Zamora.
Ganar en el mítico Quijote Arena no está al alcance de cualquiera. El Teucro lo hizo, presentando candidatura seria en un equipo que, a medida que recupera lesionados, se muestra más firme y confiado en sus posibilidades de optar al regreso a la liga Asobal.
La igualdad marcó el desarrollo del juego. En la primera parte el conjunto pontevedrés comenzó mandando, pero sus ventajas nunca llegaron a superar los tres goles (5-8, minuto 17). Alarcos tenía en Nelson Espino (8 goles) su guía, y fueron precisamente sus goles los que le permitieron irse al descanso con mínima ventaja (14-13).
Nada más comenzar el segundo tiempo Alarcos se adelantaba, de nuevo por medio de Nelson Espino, que era el responsable igualmente de la máxima diferencia local (17-14).
La reacción teucrista fue inmediata y con goles de Carlos García, Edu Moledo y Óscar Silva llevaba la igualdad al electrónico (minuto 40). Los pontevedreses pasaban a mandar con una escasa renta de dos goles, pero Alarcos no cedía y respondía volviendo a tomar la delantera (24-23) a falta de siete minutos.
Fue el momento de máxima intensidad del partido y el Teucro supo jugarlo. Dani Hernández, Borja Méndez y Óscar Silva volteaban el marcador y el Teucro ganaba (24-26) con cinco minutos por jugar. Redujo Alarcos, pero dos goles de Carlos García parecieron sentenciar el partido definitivamente (25-28) a falta de poco más de un minuto.
El equipo local no se rindió e hizo sufrir al Teucro hasta el final, con dos tantos de Candeleda que pusieron el marcador final en 27-28. Quedaban 23 segundos. Los de Quique Domínguez no permitieron más alegrías y conservaron el balón para asegurarse un triunfo ajustado, sufrido e importantísimo.
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