Jugar con fuego sin llegar a quemarse. Eso es lo que hizo el Cisne, que realizó un primer tiempo y comienzo del segundo casi perfecto, para complicarse y estar a punto de pegarse un tiro en el pie frente a Palma del Río, que redujo una máxima diferencia de ocho goles a sólo tres con posesión de balón cuando todavía restaban 12 minutos por jugar.
La reacción final de los de Jabato hizo que abriesen nuevamente distancias ante un equipo cordobés que, muy lejos del de anteriores temporadas, permitió a los blancos volver a ganar después de cinco derrotas consecutivas que le habían llevado a una posición delicada en la tabla.
Los blancos rozaron la perfección en el primer tiempo. Soberbios en defensa y sobrios y efectivos en ataque, con basculaciones defensivas y perfecta selección de tiro hasta el punto de borrar de la pista a un Palma del Río que no encontraba la forma de superar el 6-0 defensivo de los locales y que empezó a ceder terreno a partir del ecuador de ese primer acto.
Pablo Galán, con una buena defensa, ayudaba lo suyo. Del resto se encargaban Alberto Casares, Alejandro Pombo y especialmente Álex Chan, que fue el "culpable" del despegue de los suyos en el marcador.
Los de Jabato apenas tuvieron problemas, más que para controlar las conexiones de la primera línea andaluza con el pivote, el exteucrista Samu Gómez. Demasiado poco para que Palma del Río inquietase seriamente.
La igualdad en el marcador llegó hasta el 6-6. Luego cuatro goles consecutivos de un inspirado Álex Chan abrían una primera e importante brecha (10-6), que no dejaría de crecer hasta el 15-9 con que los equipos se retiraban al descanso.
Pero el Cisne debió pensar que si la seriedad defensiva le había ido bien en los primeros 30 minutos, no tenía por qué irle peor el intercambio de goles en la segunda parte. Así, tras unos momentos iniciales que llevaron al marcador su máxima diferencia (18-10) a los cuatro minutos de la reanudación, los de Jabato se entregaron a una especie de locura colectiva que a punto estuvo de costarles un serio disgusto.
A Palma del Río, con todo perdido, le venía bien un partido sin control. De la mano de Consuegra, los andaluces aprovecharon los errores que ahora cometía el Cisne para ir recortando, tanto que a falta de 12 minutos se habían colocado a sólo tres (23-20) e incluso tuvieron un balón para colocarse a dos por debajo. No acertaron y el Cisne encontró en Andrés Sánchez y sobre todo en Carlos Pombo la solución a sus males. Dos goles del zurdo devolvieron la tranquilidad a la parroquia (25-20) y el "sentidiño" al juego de ataque local, ayudado por un Palma del Río que concentraba errores en esa recta final y ya no pudo más que mantenerse a remolque para ceder con justicia y permitir a los pontevedreses volver a sonreír tras cinco jornadas de lágrimas.
CLUB CISNE (29): Pablo Galán; Andrés Sánchez (6), Miguel Simón, Javi Vázquez, Dani Ramos (1), Alejandro Pombo (6), Dani Tolmos (2) -siete inicial-, Dani Fernández (p.s.); Guilherme Linhares, Alberto Casares (4, 1 de penalti), Ígor Tenorio, Álex Chan (5), Pablo Picallo (1), Carlos Pombo (4), Pablo Gayoso y Alejandro Conde.
ZUMOSOL ARS PALMA DEL RÍO (24): Marcos Krimer; Ignacio del Castillo (1), Consuegra (8, 1 de penalti), Raúl Morales (6), Yoel Moreno, Tejedor (3). Alan (1) -siete inicial-, Samir (p.s.); Alberto Ruiz (1), Adrián Salas, Edu Sánchez, Samu Gómez (4) y Álvaro Fernández.
Árbitros: Alejandro Hoz Hernández y Áxel Riloba Pereda (Cantabria). Descalificaron con roja directa al jugador visitante Yoel Moreno (minuto 44) por una dura acción sobre Carlos Pombo. Excluyeron dos minutos a Ígor Tenorio (2), Andrés Sánchez, Dani Tolmos y Alejandro Conde, en el Cisne, y a Alan (3, descalificado en el minuto 56), en el Palma del Río.
Marcador (cada cinco minutos): 2-2, 4-3, 4-4, 8-6, 11-7, 15-9 (descanso), 18-11, 21-15, 23-18, 24-20, 27-21 y 29-24 (final).
Incidencias: Pabellón Municipal de los Deportes (Pontevedra). Unos 350 espectadores.